DIEGO SALAZAR VIEIRA

LOS ROSTROS DE LOS SUEÑOS (SON REALES)
Fragmentos

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Este pequeño árbol no creció en mi patio trasero
junto a un pequeño bosque que tampoco pudo existir

A veces cortaba sus hojas antes de que cayeran
¡porque cuando caían no caían!
Y detestaba subir por ellas para ver a mis amigos
o al paisaje hermoso que no estaba
por ello he desatado el furor de los pájaros solitarios
pero ahora no importa: pasó en otra realidad
y, en ese tiempo, no tenía un hogar:
poetry makes
 nothing happen
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Alejandra  no miente, pero debo confesar que no estoy seguro de ello. Dice te amo acompañado de un contigo no se sabe  y de paso dice me encantas. De lo único que estoy seguro es de su rostro estarcido de azules y blancos estroboscópicos. Y de su cadáver imposible que lo comprende cualquiera a ojos cerrados. Pero ellos, los que se aprovechan, mienten, yo no. Ella no lo sabe; pero lo que sí sabe, quizá es por gusto: le fascina que edifiquen sus muslos con hormigas. 


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a René Char
Anoche mi padre vino a verme. Esta vez tenía menos arrugas que la última vez que lo vi en el féretro.  Me invitó a recorrer la ciudad porque tenía cosas urgentes e importantes que contarme. Yo me alegré por enésima vez. Habló de llevarme a conocer el mundo de afuera [¡no sabe que vivo en él! Que ya no soy un niño, pero como los espejos no reflejan nada, es obvio que no lo note. Que han ocurrido guerras. Que la familia ha muerto. Y el espíritu también. Y el pueblo es otro fantasma de la narcosis] y que, a lo mejor, me llevaría a conocer su trabajo.
Qué nefasto que se repitan los días que se repitan los días y yo no encuentre manera de evadir las ciudades y personas que yo mismo construí (porque saben quiénes soy), y la manera de decirle a mi amado padre que está muerto. Que se acabó: dejó de ser padre, hermano e hijo. Que sólo su rostro y el mío son reales.

VISIONES
Uno se resigna a los defectos de Dios.
-Marguerite Yourcenar-

Las iglesias son el único lugar
en el que puedo permanecer inmóvil
sin que crean que estoy loco. 
A pesar de la fisura y revelación,
es un lugar realmente triste.
A ratos, delirante como aquel viernes:

Dios me ha dado una visión
-dice el muchacho de pose afeminada-
No recuerdo el día, pero mi alma
salió de este mundo terrenal, ascendiendo
por detrás del Cinturón de Orión,
llegando a una estrella de color hueso.
En él había un reloj
-¡Qué surreal! -pensé- ¡Un reloj en el cielo!
y faltaban cinco minutos para las doce.
Al llegar las doce, Dios vendrá.
Ya han pasado cinco minutos, horas,
días, semanas, meses y años.
Dios aún no aparece. El muchacho ha muerto.
Y sin contarme qué fue lo que consumió
aquélla noche.

ONE COLOR

He creído resolver un cubo rubik
he resuelto ver el amarillo claro del mar
he vencido al semáforo
y me he hecho la idea de que este cielo
            es irreal.
Ella sabe que la distingo cuando viene hacia mí
con su semblante impetuoso
            aunque lo tenga por fingido.
Y sabe que aunque me mienta la naturaleza
sé que son del mismo follaje:
ambas desdibujadas por el albor
            del viso que desconozco.

No obstante, la irrupción de mis desaciertos
le hacen creer que no la veo
            /cómo desearía ser vista: un solo color.
           
¾los que ella crea convenientes¾
Mas no los amarillos de mis quemaduras.

Hoy no he resuelto un cubo rubik
no he visto el mar ni el semáforo
y me he hecho la idea de que este cielo
            es real
Y la transeúnte sabe que la miro.







Diego Salazar Vieira ((1994) (Intento de) Poeta y narrador. Cofundador del colectivo Saxofón cvbico. Participó del taller de poesía organizado por Mecánica Giratoria y dictado por Roy Sigüenza. Diversos de sus textos han aparecido en revistas y portaleselectrónicos tanto nacionales como del extranjero.