Marosa Di Giorgio: “La
rosa de los vientos”
La
recuerdo en las tardes- noches
montevideanas, sentada en una mesa del mítico Sorocabana, centro de reunión de
generaciones de intelectuales y bohemios uruguayos a la que nos uníamos como meros observadores un grupo de
amigos estudiantes de periodismo de la UTU.
Originaria
de Salto nacida en 1932 y fallecida en Montevideo el 17 de agosto del 2004, en
un día típico del invierno uruguayo, gris, frío, con lloviznas intermitentes.
Desde 1978 había “bajado” a la capital la que se convertiría en una de las
mejores poetas uruguayas del siglo XX.
Poesía
que vendría “cargada” en su genética. En un reportaje realizado por la Revista
3 en julio de 1997, Marosa comentaba: “Mamá y mis tías tenían, “la vocación”,
escribían pero en su casa. La veta estaba, era claro en la manera en que leían
y recitaban los poemas. Era una cosa común oírlas decir poemas”.
Marosa
se casó con la creación literaria, específicamente con la poesía, más que nada.
No se casó ni tuvo hijos, aunque en cada uno de sus poemas delineados
originalmente a mano como escribía nos ha dejado una herencia invaluable. A tal
grado que su escritura es muy difícil de clasificar o encasillar.
A
mediados de la década de lo sesenta, su libro titulado Historial de las
Violetas (1965) llamó la atención de la crítica, el influyente Ángel Rama desde
las páginas del semanario Marcha la ubicó en un sector de excéntricos de la
literatura uruguaya a los que llamó “raros”.
Su
posterior llegada a Montevideo donde alcanzará su cumbre creativa en la década
de los 70 y en los 80, en esa época, Marosa realizará un gran número de recitales
en Uruguay y Argentina interpretando su poesía de donde saldrá un espectáculo
denominado El lobo que posteriormente sería llevado al cine por Eduardo
Casanova.
Obtendrá
innumerables premios entre los que destacan el Fraternidad que otorga B´Nai
B´Rith en 1982 y la beca Fulbright en 1987.
Con
los años también llegaría el reconocimiento internacional a su obra,
enriquecida de lo puramente poético a lo narrativo. Así apareció el libro de
relatos, El camino de pedrerías en 1997 y la novela erótica Reina Amelia en
1999. Es que Marosa construyó un mundo pleno de destellos, iluminaciones, fantasmagorías,
donde el erotismo se pasea con diversos ropajes.
Corría
1993 cuando fue invitada a Francia, era premiada en Colombia en el 2001 y su
prestigio recorría el continente hasta llegar a México donde publicará el Tucán
de Virginia y formará parte del libro Encuentro de Poetas, Oaxaca 2000.
En
opinión del escritor rochense Elías Uriarte, “Si como afirmaba Goethe lo
particular es lo propio del arte, aquello inimitable puesto que nos pertenece a
nosotros mismos, es posible que haya pocas obras más particularizadas en
nuestra literatura que la de Marosa Di Giorgio”.
Particularidad
que según el crítico uruguayo Roberto Echavarren, doctorado en letras en la
Universidad de Paris VIII afirma: “Universo de pronombres y jerarquías
intercambiables, juego de amenaza onírico y chamánico en contraste con un
contexto positivista y estéril de consignas y compromisos, cuando no de mero
realismo inane, la poesía de Di Giorgio no solicita el consenso de ningún
mandarinato cultural”.
Esa
cara en la que sus labios pintados de un rojo carmesí, destacaban en el pálido
rostro y que vestía habitualmente con ropas de subidos tonos es posible que
siga viajando en los mágicos jardines de su niñez y se haya transformado en la
rosa de los vientos de la poesía uruguaya.
Entonces era el alba de la vida.
Habitábamos un pueblo pequeñísimo;
las casas estaban hechas de porcelana
y
enredaderas; no dormía nunca; me
acostaba a las tres de la madrugada,
rodeada de estrellas, y despertaba al
minuto siguiente, con las voces de
mamá y con las rosas. Y comenzaba,
otra vez a rondar las casas de los
vecinos.
A lo lejos, parpadeaban las
calandrias.
No
puedo decir en qué país nací. No
Recuerdo ningún dato, no queda ningún
documento.
Pero, sé que el amor brillaba y no se
podía morir.
(de Clavel y tenebrario 1979).
Lic. Washington
Daniel Gorosito Pérez
e-mail: danielgorosito@prodigy.net.mx