La sabandija del
teatro: Mariana Hartansánchez
Un acercamiento a la enamorada de la palabra
Por Romina Cazón
Mariana
Hartansánchez es una mujer con mucho
talento en el área en que se desenvuelve: teatro, canto y literatura. Además de
ello posee la virtud de ser carismática,
sencilla y amena. Cuando habla, también hablan sus ojos, sus manos, su cuerpo
entero. Es casi imposible verla callada, ella es la expresión más amplia del arte, de la vida. Será por eso que no le preocupa tener ayuda de
alguna institución, para ella el teatro es parte de su cotidianidad, es algo inherente a su estructura corporal.
Muestra
una sonrisa vertiginosa y levanta la frente cuando comenta de sus obras, del
espacio que tiene en la ciudad de
Querétaro con el grupo Sabandijas del Palacio, el cual desde sus inicios ha
tenido mucho éxito, tal vez no el económico, pero sí el de la gente que la
rodea cuando hay una función. En definitiva a Mariana le importa vivir el
teatro, compartirlo y hacer que le suceda algo al público cuando la mira llorar,
cantar o reír. Ella mueve con el teatro,
aborda temas que parten de su interés,
pero al mismo tiempo es un interés de todos. Apunta a una cuestión política,
religiosa y social que están muy marcadas en sus obras. Soy partidaria de que el teatro tiene que ser
popular, de que no tiene que ser un teatro incomprensible, al contrario, tiene
que llegarle a la gente; y que tiene que tener muchos niveles, dice ella mientras mueve las manos que dicen lo mismo. Y aunque no diga nada, ella siempre
dice algo: Me puedo llevar bien con el silencio cuando se que es verdaderamente
necesario, cuando se que la palabra puede ser lesiva que puede trastornar, no
en todo momento, acepto que también algo de lo que a mí me interesa
trabajar también en el teatro es justamente
lo no dicho. Cosa que no ha de
ser difícil para Mariana, puesto que tiene las herramientas necesarias para
decir algo sin necesidad de la palabra.
Es sorprenderte
charlar con ella, porque parece que no habla una mujer, son muchas mujeres en un
solo nombre: opina, comenta, se ríe, juega, se transporta, imagina y está
haciendo su propia obra: su vida. Mira a
ninguna parte o a todas partes: tiene a unos metros a su hija, que es la
extensión de ella misma (ambas son una sola cosa, y están en el punto medio de
la infancia y la adultez); me tiene
sentada a su lado, y parece que no estoy, salgo de su escena, los ruidos del café también
y dice: soy una enamorada de la
literatura y del teatro y estoy enamorada de la palabra y estoy enamorada del
arte en general como única forma de poder lidiar con el mundo. El mundo me
pesa mucho en muchos sentidos, pero me
enamora que pueda tener una transcripción mágica, o sea que pueda significar, y
el hecho de que el mundo sea un signo, que sea un símbolo y que siempre lo
puedas mantener y lo puedas llevar a escena, creo que eso puede ser también un poco sicótico porque de pronto
todo lo piensas en términos de teatro. “¿cómo podría hacer esto?” aislar
los momentos, aislar los instantes, las
imágenes, las palabras, los sucesos, para mi es una cosa como de apasionamiento
completo. Y es la única forma en que puedo entender el mundo y me enamora la
vida por eso en realidad
Mariana Hartasánchez Frenk
(México, DF. 1976) Dramaturga, actriz, directora y cantante. Cursó la carrera
de Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la
UNAM, así como el diplomado en Actuación en el Centro Universitario de Teatro
de la misma casa de estudios. Formó parte de diversos talleres literarios
impartidos en la Escuela de Escritores de la Sogem. Recibió la beca en el área
de dramaturgia de la Fundación para las Letras Mexicanas, en 2004. Obtuvo
menciones honoríficas en el Premio Nacional de Dramaturgia “Gerardo Mancebo de
Castillo”, en 2005, con la obra La
graciosa comitiva del Leteo; y en el Premio Nacional de Dramaturgia “Manuel
Herrera Castañeda”, en 2005 y 2006, con las obras Canción de Gershwin y Mediodía
en el Mar de los Sargazos, respectivamente. En 2002 fundó la compañía de
teatro independiente Sabandijas de Palacio, misma que ha
trabajado de manera ininterrumpida con montajes de muy diversos géneros. En el
2006 obtuvo la residencia otorgada por el Royal Court Theatre, para desarrollar
su labor como dramaturga, en la ciudad de Londres.
