UN POCO DE:


Isabel Gómez 


Por Romina Cazón


María Isabel Gómez Cabrera es el nombre completo de la escritora, fotógrafa  y artista gráfica  de nacionalidad venezolana. Para muchos es simplemente Isabel, como la conozco yo desde el 2008 cuando ella leía a voz viva sus cuentos  en el  Maratón de escritores, organizado por el Seminario de Creación Literaria. 
Isabel quien nació en 1980  radica en Querétaro y desde este lugar nos concede el honor de tenerla en El humo.

¿Cómo se considera Isabel Gómez Cabrera?

Me considero una persona llena de defectos. Aceptarme así me ha quitado algún peso de encima porque me ha dado tranquilidad y creo que eso es positivo. También me ha permitido pensar sobre la tibieza: No soy una lectora asidua de la Biblia pero hace poco platicaba con unos amigos escritores acerca de una frase que me ha rondado últimamente (Apocalipsis 3:15–16): “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” y llegué a la conclusión de que tenía que meterme más en problemas: publicar un artículo irreverente, hacer una pintura obscena, reconciliarme con la poesía y escribir un poema, entre otras cosas. El mundo actual amerita que escojamos una temperatura extrema y nos hagamos cargo de los asuntos que consideramos ajenos. Por lo pronto, termino el año siendo una persona más satisfecha con lo que tengo y con lo que quiero.

Defectos, condición inherente al  ser humano,  pero también virtudes porque constantemente hace aportaciones al mundo desde su sensibilidad: adora el  mundo como es mientras no perjudique y también lo repudia porque los conceptos que  existen no  se acomodan con lo  que ella trae a cuestas desde Valencia. Muchas veces utiliza el facebook para protestar el sistema político-social vigente como una manera de no abandonar (se)(nos).


¿Cómo sientes la experiencia de vivir en Querétaro?

Mi esposo es queretano y me ha facilitado la experiencia de vivir aquí. Tengo la suerte de contar con unos suegros excepcionales y una familia muy bondadosa. Con respecto a Querétaro, vengo de una ciudad parecida, así que ha sido como regresar a casa después de haber vivido seis años en Caracas; me ha obligado a poner los pies en la tierra y a tomar dimensiones.
Por supuesto que Querétaro ha cambiado desde que llegué en 2004. Sigue siendo una ciudad hermosa y tranquila pero ahora es mucho más cosmopolita.

La mirada que emerge de sus ojos claros incita a la armonía, eso mismo nos muestra al dejarse conocer. Es una mujer  peculiar de palabras amistosas, con recuerdos que le palpitan aún, con un Querétaro casi suyo y digo casi, porque una es extranjera,   una es de otra parte,  tal como lo  manifestó  en 1971 Alejandra Pizarnik. Sin  embargo Isabel sabe vivir en esta tierra porque existe aquí  una extensión de su  propio ser, pero  con otro nombre: Alejandro, al que ella llama en todos sus días.

¿Desde tu lugar como narradora cómo percibes la narrativa en la ciudad?

Es una pregunta difícil porque Querétaro es un territorio donde se siente más el peso de la poesía y la dramaturgia. Hay muy buenos narradores pero no un movimiento que se identifique como propio de Querétaro. Ocurre todo lo contrario con la poesía, que es más publicada y más leída; y el teatro, que es obvia su ventaja (además hay excelente compañías de teatro en Querétaro).
Yo no sé qué es lo que sucede exactamente con el gremio de los narradores. No sé si el peso histórico de los mitos y leyendas queretanas, opacan la narrativa de ficción. Como he dicho, hay narradores muy buenos en Querétaro. Sin embargo, ha habido una efervescencia de autores que buscan los medios independientes para ser leídos y que no padecen la tibieza de la que he hablado. He leído algunos cuentos y ensayos que me sorprenden gratamente.


Isabel  ha intervenido  en la edición, diagramación o publicación de revistas literarias como la Revista Cultural Trastiempo (1998-1999), Kalathos (2002), LookandClick (2002-2003) en Caracas; MOMBAÇA (2006-2007) en Salamanca y del Boletín Literario El Bozal en Querétaro. Desde la misma fecha ha participado en eventos literarios como Recital de poesía Voces del fin de milenio, I encuentro de jóvenes poetas y narradores y Diálogo poético Tres miradas en torno a la poesía contemporánea venezolana (1998), Lectura de textos poéticos escritos por mujeres (1999) en Venezuela y II Maratón Literario de Verano (2008).

¿Qué libro queretano de narrativa te ha gustado?

Esta es otra pregunta difícil. Desconozco la mayoría de los libros de narrativa queretana y si nombro a los autores que he leído, son los que aparecen continuamente en las revistas de cultura y en los periódicos del estado. El último libro que tuve en mis manos fue Héroes inconclusos de Gabriel Vega Real y quedó inconclusa mi lectura porque lo regalé a un alumno que quedó fascinado con la presentación.
De lo que sí puedo hablar con mayor conocimiento es de los textos provenientes de Internet. En Ciudad Q, aparece un fragmento de un texto de Osvaldo Fernández que no me convence mucho; sin embargo, encuentran unos excelentes cuentos en su libro Muerte en las alturas y otros relatos. La Revista El Humo es otro buen indicador de lo que se está haciendo en el estado. Es un banco de textos importantes que merece ser revisado con conciencia. De manera impresa, sé que la editorial Herring Publishers sacó recientemente una colección de cuadernillos literarios que hay que leer porque es parte de esta generación de jóvenes autores que harán la diferencia cuando se vea en retrospectiva la narrativa queretana.


Con Gabriel Vega Real publicó  una selección de cuentos llamada El Bozal II (2007) y con él tiene una amistad entrañable, como si fuera de toda una vida. Ambos cuando se saludan al verse, recurren al abrazo, a la mirada tierna y a la sonrisa más pura. Eso es exactamente lo que se vio en la presentación de la novela de Vega Real.

¿Cómo es tu relación con el ambiente literario?

Llevo casi cuatro años desaparecida del ambiente literario de Querétaro. Después del fracaso de El Bozal y de algunos desacuerdos, decidí dedicarme a la docencia. Tomar distancia me ayudó a retomar los proyectos literarios con más ímpetu y ahora que he regresado tímidamente (no tibiamente) a los talleres, a las presentaciones de libros, a algunos eventos callejeros puedo relacionarme de nuevo con el medio sin necesidad de formar parte de un grupo o tomar partido. He aprovechado la invitación a participar en talleres del seminario de Creación Literaria, he sido invitada a presentar libros y me he dedicado a escribir, que a fin de cuentas, es lo que importa.

Actualmente imparte el Diplomado de Formación para Profesores de Español como Lengua Extranjera en International House. Dice que está apartada de los medios, aunque siempre informada, está al corriente  de lo que pasa en Querétaro, y de vez en cuando aparece fugazmente para más tarde meterse al lugar que le da vida a la narrativa y no sólo eso, también al arte gráfico. Una verdadera muestra de ello, es el siguiente dibujo:


¿Háblanos de tu vida como escritora venezolana en Querétaro? ¿Qué haces en la actualidad? Tus proyectos, etc...

Hace unos años comencé a escribir una novela. Hace unos meses me di cuenta de que se trataba de dos tramas y carezco de la experiencia para trabajarlas juntas. Ahora estoy desarrollando aparte una de las tramas. Me queda decidir el final y pulir lo que llevo.
Para mí es muy importante no olvidar mis referentes. Crecí en el mar, en un clima tropical, rodeado de verde. El agua es un elemento recurrente en mis textos y mis oraciones reflejan esa abundancia de elementos naturales: Suelo usar oraciones muy largas y cargadas de imágenes. Todavía no he logrado capturar la esencia del semidesierto y ése es uno de mis retos. Por ejemplo, una de las tramas de la novela fallida ocurría en Valparaíso y Caracas. La que estoy desarrollando ocurre en Querétaro y Veracruz. Me es más difícil esta última porque tengo que sentarme a estudiar para no escribir tonterías pero tampoco quiero soltar mis referentes porque revivo algunos episodios de mi vida que me son gratos. Por eso escogí Veracruz.
En la actualidad estoy impartiendo el Diplomado de Formación para Profesores de Español como Lengua Extranjera y es un proyecto del que estoy totalmente enamorada.
También he retomado el dibujo y la fotografía como medios de expresión. Son aspectos de mi vida que no pienso dejar de lado porque nutren el proceso creativo. De las imágenes que presento en esta entrega, uno está realizado con la técnica de agua fuerte y el otro es un dibujo a lápiz. Las fotografías que muestro fueron tomadas en Venezuela y espero pronto tener una colección que pertenezca a México.

Son muchas mujeres, muchas facetas para un nombre: Isabel, además  de tener el lado artístico notorio, es una mujer que gusta de los gatos, de la naturaleza, de los buenos momentos y de los buenos amigos.
La fotografía  habla por sí sola de lo que Isabel rescata: la cotidianeidad.





Así escribe Isabel

Álter ego

Tea mira la televisión. Se ha quedado sola en casa y pierde la noche cazando escenas eróticas. Busca un cuerpo con el cual comparar el suyo. Nada le llama la atención. Si no pestañeara parecería una muñeca de porcelana. En los comerciales aprieta los ojos con fuerza. El sueño a veces arremete contra su capricho. Cambia de canal como cambia de rostros: El perfil de Tea iluminado por la pantalla se articula en ángulos que aparecen y desaparecen. Un juego de múltiples y posibles Teas. Los párpados arrugados se extienden convirtiéndose en grandes ojos de puma; sus muecas espontáneas contraen el ceño, levantan la nariz aguileña que se endereza con las sombras y vuelve a su tosquedad con las luces. La delgadez de Tea reclama menos huesos y tensa la pijama sobre sus hombros. Sobre las piernas cruzadas, los brazos terminan en unas manos grandes que sostienen el control remoto. Tea es demasiado pequeña para esas manos, y lo sabe. Su rostro está sumergido en el resplandor; con cada destello despiertan nuevas facciones en ella, maliciosas, dulces o inexpresivas. Si no pestañeara parecería un maniquí de cera. Con cada mudanza de luz, una Tea diferente.
Tea cambia los canales. Los cuerpos de las mujeres de la televisión se superponen entre sí creando un modelo aceptable de lo que quisiera que fuera su cuerpo. Tea se visualiza mentalmente y, una vez más, se aborrece. Cierra los ojos y se imagina siendo otra. Quiere tener otro cuerpo. Desea que…
El corazón late con tanta fuerza que sólo la pijama lo sostiene de caerse al piso. ¿Unas manos sobre las suyas? Si está sola. Abre los ojos desorientada y se ve a sí misma, reflejada como en un espejo. Las dos muchachas con el cabello recogido se disponen, en acciones idénticas pero opuestas, a esculcarse, a revelar y absorber los matices de sus pasiones. La Tea original desborda caricias en la cara de la Tea copia y esta le devuelve espasmos y gemidos en cada roce. Tea copia sostiene en alto las piernas de Tea original, mientras observa su sexo abierto igual al suyo. Cambian, y Tea original sostiene a Tea copia por la espalda mientras ésta se recuesta en su regazo y le muestra su pecho hinchado de aire, pero vacío. No hay nada que lata entre sus huesos. Tea copia observa las delgadas pantorrillas de ambas y piensa en todas las imperfecciones reunidas en este pequeño ser. Tea embelesada le besa el cuello desde atrás, le suelta el cabello, le pasa la mano grande por la cabeza, baja por la espalda y llega hasta su estómago. Tea copia ve en su barriga años de tedio, y voltea a enfrentar a la otra Tea, incapaz de revertir el desdén del tiempo y mejorar su figura. Tea original espera un beso con los labios ansiosos, aguanta la respiración y se esmera en caricias mientras su pulso crece junto con su admiración hacia Tea copia. Lo que es tibio en una, es hielo en la otra. Tea copia se detiene a pensar. Sus grandes manos siguen la decisión y le tapa la boca a Tea original quien gime.

Antes de que llegue alguien a la casa, arrastra el cuerpo hasta el patio. Se vale de sus grandes manos y su tenacidad para escarbar muy hondo en la tierra. Se deshace del pequeño obstáculo dentro de una bolsa. Tea copia no se compara, se admira a sí misma.


IGUANAZUL

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