PRESENTACIÓN



  DINA BELLRHAM by elhumo2010


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Jueves  01 de  Diciembre
 
 Fería  del Libro,   salón  José  Luis Martínez.
 
Hora:  12:00  a  12:50  P. M.


UN POCO DE:

Los altares de la lluvia

Por Leslie Dolejal

Florentino es un poeta de unos cuantos trazos que, en un espacio corto, se desenvuelve con imágenes de inusitada profundidad, belleza y maestría. En otras, es un poeta que sentencia, que ocupa para expresarse una voz gruesa, la cual dicta, para el conocimiento del hombre, el conocimiento de sí.
Es un estudioso de las mitologías antiguas, presentes y del porvenir. Un lector ávido e inteligente que lee por taxonomía los libros que le educan. Durante años fue maestro, (lo continúa siendo). Cuando toma personajes o personas para escribir, lo que hace es mostrarnos la vida, acercarnos a su propia forma de mirar el mundo.
Y aunque esto, inevitablemente, por ley natural, lo hacemos todos, (de todo lo que sale por la boca está lleno el corazón; por sus hechos los conoceréis), lo que quiero decir es que, al personificarse como autores o personajes de épocas pasadas, lo que en realidad está haciendo no es enmascararse.
Si no dejar claro el único vínculo que uno puede tener con hombres de cualquier época: el testimonio de la vida, la similitud de circunstancias de la vida, el descubrimiento de la belleza de la vida, y, por sobre todo, la disposición para escuchar el canto, el canto con el que nace, vive y continuará expresándose la vida.
Frente a Los altares de la lluvia, estamos ante un libro necesario.
Hay varias líneas temáticas para reflexionar que nos ofrece el libro, el tema social, por ejemplo, hacía mucho que no renovaba su expresión en la poesía, me parece que el mismo había quedado anquilosado en un terreno muy parecido al del panfleto, y paulatinamente, saliendo del ridículo, había encontrado un mejor auspicio en el artículo periodístico.
Amén del viejo discurso sobre las vanguardias literarias, donde parvadas de escritores se han refugiado para justificar el paso de un siglo profundamente expresivo, cuando no, su propia, itinerante mediocridad, Florentino acude a un replanteamiento de la forma para expresar el tema hablando a veces como conductor de noticiero, en otras, sencillamente, como un hombre que cuestiona la vida y su valor intrínseco.
Quizás, lejos de pretensiones intelectuales o exposiciones eruditas, en América Latina, desde Ernesto Cardenal, no habíamos acudido a una expresión tan clara, fresca y sólida, que nos involucrara sencillamente con el tema social desde el discurso.
Las dedicatorias de poemas, 56 las que he contado, van desde homenajes con epígrafes hasta dedicatoria explícitas, en ellas podemos apreciar tanto retratos de un momento como regalos de belleza a las personas, la generalidad va del anecdotario a poemas donde el tema íntimo se muestra como tema familiar o de la familia, pero llama particularmente mi atención el poema Uno se calla y empieza, dedicado a Emily Dickinson.
Los coqueteos de forma con la poesía de oriente, trazos breves y concisos, cuya permanente presencia insinúa un homenaje a esa forma de escritura de la poesía china, la particular sintaxis que ocupa reiterar, con imágenes o palabras, lo que anteriormente se había dicho, como forma propia de escribir de la poesía prehispánica, así como la temática de lo chamánico, la cual empieza desde el poema Sergio Solano con las líneas: Galán de la noche/ con el bastón de poder/ sostienes sol amoroso, y que detona, a mi parecer, el canto ritual del último apartado, Tlacuilo corazón, me proponen la dirección de un estilo donde emociona y sorprende la cercanía de un mundo perdido, ignorado desde ha mucho, pero presente, al fin, con esa mixtura necesaria del contacto, hasta apreciar que, más allá de purismos, conciencias, cosmogonías, pero con ellas presente, sicretizadas, con unidades completas de poemas, el autor ha construido para entonces, una atmósfera de tensión donde el humor, la tristeza, la reflexión y la alegría, se entretejen, procurándonos.
Ahora bien, el asunto de representarse, de asirse de otros nombres para externar su propia condición y pensamiento, (él mismo es Li Po en el poema de la pág. 88, pero antes fue el Van Gogh de la pág. 57, y después el Teseo de la pág. 195, o aquel otro Van Gogh de la pág 252, hablando en tercera persona), es un detalle que lo hermana con poetas y artistas de muchos siglos. El poeta, al interpretarlos, se interpreta, y nos descubre un fenómeno curioso que nosotros sólo podemos apreciar por vía de la charla o de la literatura: el pensamiento del hombre.
Finalmente, uno lee, y ese acto que llamamos leer es en realidad escuchar, escuchar la voz del otro, diciéndonos, diciéndose, de modo que, aunque uno entienda lo que tenga que entender, la lectura es, a fin de cuentas, cierta disposición para escuchar, comprender y reflexionar, lo que otra persona nos está diciendo, y en el caso de la poesía, para escuchar el canto con la voz del otro.
Claro, aún ahora podemos escuchar a hombres muy antiguos en la soledad de la lectura con todas sus palabras, no están muertos, nos están cantando, son nosotros que al pensar hemos generado un acto donde las ideas empiezan a fluir, a ser comunes, abriendo entendimientos a través de siglos, calles, casas, consensos, emblemas, disentimientos, pueblos, idiomas, sitios, muertes, apreciaciones, creencias, partidos sociales, charlas, cafeterías, patios.
De modo tal que, a decir de cualquier hombre, sin entrar a tratar de comprender lo que significa saber, pues el hombre, como la abeja, sabe por sí mismo, es mucho más vasta y compleja en el tiempo la vida cuando el hombre ejerce la literatura, pues sin duda, si la experiencia hace al fenómeno hombre breve, la palabra lo amplía, lo fructifica, y como verdad inamovible, lo hace uno: lo comunica, lo continúa.
Después de todo, quién puede escapar a la sentencia: amarás a tu prójimo como a ti mismo; quién puede negar que, incluso quien se autodestruye, ame profundamente en la misma medida a sus semejantes; y por sobre todo, quién puede negar Ser lo que ejemplifica.
Pero regresemos al tema, pues me parece que al viejo Li Po, mi gran amigo de charlas de cafetería, han empezado a crecerle las antenas. 
Este libro, Los altares de la lluvia, amén de haber sido publicado antes parcialmente, por secciones y a intervalos nada regulares, conforma ahora un todo único, puesto a la lectura y a la opinión, y un todo que expone, ya sin duda, la edad de maestría del poeta, el momento en que un autor nos muestra que es capaz de reproducir sus propias formas con el pleno dominio de su voz, desarrollando temas que le interesan para expresarse.
Nada mejor para celebrarlo que aquellas palabras de Mircea Eliade: el chamán es, él también, un mago y un hombre-médico: se cree que puede curar, como todos los médicos, y efectuar milagros fakíricos, como todos los magos, sean primitivos o modernos. Pero es, además, psicopompo, y puede ser sacerdote, místico y poeta.
Este asunto de mirar el mundo como una entidad mágica es una constante en la poesía de Florentino, como también es una constante que el mundo y el universo jamás perderán su magia: la interacción del universo no tiene la complejidad de la materia, si no de la inteligencia.
Leo ahora ese poema titulado Uno se calla y empieza, avecindado en la pág. 25 del texto.
 “Uno se calla y empieza/ a llenar de rostros/ y de voces perdidas// reconstruye las ciudades/ que salieron de las manos del hombre/ las calles/ que como un libro se abrieron y cerraron// y sólo quedan fragmentos/ con vida de sus sueños.// Uno se calla/ hasta que aprende/ hasta que va olvidando/ el silencio/ aún tenemos mucho silencio qué callar// y nos quedamos/ viendo así/ como si nada// poniendo una tras otra/ las fichas del dominó sobre la mesa// y nos parece/ todo de pronto tan irreal/ como el nombre que viene/ por el calendario/ como si entraran los días de ayer// hasta que uno comprende/ uno sabe cuán largo es el tiempo// en que un rostro lo ha ocupado todo/ y el reloj se detiene para siempre/ empiezan/ a quedar vacíos los espejos/ y el mañana/ es sólo una palabra/ que nunca llega/ pero cambian las cosas.// Entonces a quién/ preguntar si el universo/ es capaz de responer// ¿por la vida/ de un solo hombre?// Si através de cadáveres/ se llegue a los inmortales// ¿Si aún el hombre/ lleva en sí mismo la respuesta de Dios?// porque uno no/ admite no puede seguir/ arrogándose/ como objeto/ la servidumbre a un destino// todavía/ uno puede decir/ que es dueño/ de una vida que nadie quiso// Pero ya/ para eso/ se ha levantado cierra las persianas/ Se olvida/ de la calle y el rostro// Uno quiere olvidar/ en definitiva de la vida y el rostro/ en tanto nuevos rostros/ sigue sacando la vida de la tierra// Uno tontamente quiere ser inmortal/ Como si no lo fuera/ desde siempre// Como si nunca/ hubiera existido Emilia/ nacida en Ahmers un primero de diciembre// Invariablemente vestida de blanco/ A la que ahora escribo// Ella/ a la que el mundo/ nunca le escribió.”
Gracias.
Después de todo, toda cosa o poder, toda fuerza que vemos actuar en el mundo, que no nace con nosotros y que perdurará después que nosotros hayamos partido, hemos dado en llamarle “un dios”.  
Ahora bien, la expresión ejemplifica la materia, si la materia no se expresa, no es, no tiene existencia, no hay sustento que la haga evidente, pero esto es para nosotros, y también para las piedras.
Decía Spinoza algo que pienso le faltó estudiar muy bien a Heidegger: cada cosa que es, persevera en ser en sí por siempre.
Ser no es nada más un Ser social, es, una conducta ante el misterio, y ante todo, un actuar ya para siempre.
Los hombres estamos destinados a saber que ya pertenecemos, y nos deslumbra la eternidad porque consideramos efímeras la voluntad y la conciencia.
Para esto último Platón tenía una muy buena respuesta: para que la materia hubiera empezado a moverse tuvo que haberlo hecho por sí misma, y para que algo se mueva por sí mismo tiene que haber adquirido las cualidades de la voluntad y la conciencia.
Conciencia de sí y voluntad sobre sí es lo que origina al Universo.
Pero en todo caso volveremos al caldo primigenio, de eso estoy seguro, en esto tenemos nuestra primera certeza, y, curiosamente, lo sabemos, estamos conscientes de ello.
Buenas noches.



Santiago de Querétaro, Querétaro.
A 25 de Octubre de 2011.
2:47 a.m.

NARRATIVA

Flavito
Por Patricio Rebollar

Desgraciadamente, o posiblemente lamentable, los días en Querétaro siempre son iguales, no existe un día en que la delicadeza de la ciudad otorgue algo diferente, un siniestro que pueda contarse por días y nos arranque la rutina de nuestras manos. Flavio recorre todos los días la misma ruta. Le he dicho varias veces que debería, de vez en cuando, cambiar su rumbo. Él siempre me responde que no le gusta, ya que puede encontrarse con el maldito tráfico de la ciudad, además de que avenida Zaragoza continuamente se inunda de camioneros groseros. Nos avientan, a los que tenemos autos pequeños, sus enormes carrozas fúnebres que transportan al proletariado, además de que nos llevamos mentadas de madre si les tocamos el claxon, y para terminar, las patrullas parece que apoyan a esos weyes.
            Le he dicho mil veces que puede utilizar la carretera hacia 5 de febrero, pero no me hace caso. Dice que los camiones de carga, que van en dirección a Celaya, no tienen respeto por los demás y que le avientan los dos contenedores como si fuera él a detenerlos, pero termina haciéndose a un lado y recibiendo la mentada de madre del tipo de la derecha al que casi le pega. En fin, el recorre todos los días la misma ruta. Sale de trabajar y corre a la colonia de carretas para mal comer el puchero de su madre, que aunque ella diga y se esfuerce, siempre le hace baratijas plásticas que verdaderamente dan asco. Cuando pasa el parque termina virando a la derecha y toma la gran avenida de Constituyentes. Flavio dice que esa avenida es para los clase medieros de Querétaro y que por Zaragoza se mueve toda la plebe queretana, además de que la división más grande es la Alameda; lugar donde el mismo municipio de Querétaro renta el suelo a los vendedores de baratijas y los deja infringir la ley una y otra vez, vender mariconerías no es ilegal, pero vender piratería sí, cualquier queretano sabe que la Alameda es un excelente lugar para comprar tres películas por un tostón, pero al municipio lo único que le importa es recibir dinero y tener a sus perras que continuamente le den sus “rentas”.
            La diferencia que existe entre Zaragoza y Constituyentes, dice Flavio, es la gente que transita esas avenidas. Si tu vas en Zaragoza ten por seguro que te llevarás una mentada de madre, un claxonazo y un pinche enojo por culpa de los camioneros; en cambio, si transitas por Constituyentes, nada de eso te pasa, te toparás con el tráfico inmundo, que continuamente hace que te sofoques en tu coche sin aire acondicionado, aunque traigas las ventanas abajo ¡no hay aire! Y el único pequeño aire que llega es el calor del asfalto que te escupe y el de los gases que expulsan los automóviles. Una vez, me dijo, llevaba ya veinte minutos avanzando a vuelta de rueda, parecía que del piso salía una especie de gas que turbaba las imágenes frente a mí. Simplemente me reí, porque yo sé que a Flavio le gusta fumar mariguana todos los días antes de llegar a la escuela. El estudia en la Universidad Contemporánea, es de esos estudiantes clase medieros, mediocres que con un 7 se conforman y se llevan gustos la calificación para dejar de tener reclamos de sus padres y que puedan seguir estirando la mano para recibir dinero e irse al pedo todos los jueves, viernes y sábados.
           
            Mientras me contaba la historia tomábamos una cerveza en una crudería en constituyentes a un lado de los Juzgados de Distrito, ese lugar llamado las guacamayas, donde preparan unos tacos de camarón deliciosos, y ni hablar de los de pulpo, que por un precio bastante razonable uno se toma un litro de cerveza y unos tacos y puede estar toda la tarde escuchando las clases más aburridas de toda tu carrera.
            Yo reía continuamente porque normalmente padezco de esos enojos en Zaragoza y comúnmente compro la piratería de la Alameda. Sinceramente, me dice, prefiero gastar $50 en tres películas y poderlas disfrutar mientras me hecho un palo, a estar pagando cantidades muy altas para que unos cuantos se hagan ricos, estos weyes de la Alameda se rompen la madre quemando los discos, consiguiendo por todos lados los mejores precios, ellos hacen que la economía en Querétaro se mueva, mucho más que las grandes industrias de cine y de música que delegan todas las funciones y por grabarle un disco a un bato le cobran hasta las nalgas, viejas que se tienen que doblar por un descuento y mientras los agentes siguen llenándose las bolsas con lana y la reata con caña.
            Pero no hay más, mi amigo Flavio es un naco, su manera de expresarse siempre me ha parecido graciosa, mientras el habla y habla, yo me río, tomo de mi cerveza y fumo esos delicados con filtro que tanto me gustan, aunque Flavio se ríe y dice que si cuando subieron los precios de los cigarros ya no me alcanzó para comprar unos decentes. En realidad fumo los delicados desde hace un par de años, descubrí que el tabaco sabe mucho mejor que las mamadas que ofrece Marloboro o Camel.
            La situación en el país está cabrona, comienza Flavio a doctrinarme, a mi me da mucha risa, porque es el wey menos indicado para hablar de política, su papá es diputado y continuamente sale en el periódico luchando en contra de alguna bancada política porque quieren hacerle un juicio político y retirarle su fuero, todo México está enterado que su jefe se está construyendo una casita de casi cinco melones de dólares y que su salario no cuadra con esos ingresos que representa, además de que su hijito trae su bmw blanco y su vieja, osea la jefa de Flavito trae una Q5 de la Audi, pero pues nadie puede decir nada, no vaya a ser que uno de los neandertales que trae su papá, creo que les dicen guaruras, pueda golpearte por andar haciendo comentarios o preguntas tontas.
            El pinche fecal continuamente anda dando esos discursos pendejos y felicitando las muertes de los soldados y los treinta mil muertitos que van. En uno de los números de la revista El Chamuco leí la manera en la que se referían al presidente, le decían Fecal, me reí tanto que le marqué por teléfono a Flavito y le conté lo que había leído, desde ese entonces, nos referimos a Felipe Calderón como el fecal.
            “Flavito, siempre sales con tus mamadas del fecal, ya párale”, le digo siempre que empieza a hablar de política. “Yo estudio continuamente todas esos temas wey y cuando vengo a comer contigo lo último que quiero es andar hablando eso, quiero cagarme de risa no andar en serio”. A él le caga que le diga Flavito, siempre me pinta el dedo cuando me escucha, pero me vale madres, porque sabe que a mí me caga andar discutiendo pendejadas cuando estoy comiendo.

Cuando Flavio se murió sentí tristeza. Siempre pasaba bien los días con él. Aunque no pudo terminar la carrera con su excelente promedio de 7.4 y seguramente haber conseguido que su papá moviera las influencias para titularse por promedio. Sé que hubiera sido un gran empresario, como todo joven que no tiene idea que estudiar y se mete a administración de empresas, él decía que allí se metían las mejores viejas MMC (Mientras me caso) y que por eso andaba duro y dale tras la española que no se las soltaba. Todos lloramos en su funeral, si no hubiera agarrado tanto el pedo esa vez, le dije que tenía mal presentimiento y que mejor se regresara conmigo, pero no me hizo caso y uno de los camioneros de Zaragoza lo sacó del camino y se estrelló en la fuente de la Alameda. Desde ese día, el municipio ha tenido que hacer grandes gastos para reconstruir todo lo que se destruyó tras el accidente y ahora ya no podemos estacionarnos sobre la Alameda para comprar películas, tienes que dejar a alguien en el coche para que no te quiten la placa.


Idea ñañú
Para Carolina
Por Elisa Herrera
Sin duda, una de las cosas que engrandecen a las carreteras es su potencia de mantra. Al transitar en ellas con frecuencia, el viajero se enfrenta a una especie de ejercicio de conciencia: mientras se recorre el camino a velocidad media, aves en oleaje, insectos destazados en el parabrisas, reses en la campiña y uno que otro afortunado momento en que las flores silvestres más próximas al acotamiento son movidas en sintonía con el aire para formar una agitación casi musical, transportan a cualquier viajero a escenarios que por lo general no están tan a la mano cotidianamente. Quiero decir que todo lo que uno piensa en el transcurso, abre un espacio que llena el abismo de realidades casi siempre inéditas, y que difícilmente pueden ser compartidas en ese momento con los otros porque la mayoría de ellas pasan sólo por el cuerpo, cuando se observa el paisaje y se logran imaginar las infinitas posibilidades de existencia. Son cuentos posibles que uno escribe mientras se va en silencio con los demás pasajeros al tiempo de acercarse pacientemente al punto final del recorrido.
Cristina es una mujer delgada que habla casi siempre de lo mismo y lo hace en un tono de voz muy bajo, es tímida, pasa fácilmente desapercibida. Siempre tiene tos, debería hacer nebulizaciones dos veces al día pero jamás conseguiría conectar el aparato a la corriente eléctrica, su casa apenas tiene techo. Estudió cuatro años de primaria ahí mismo en su comunidad y le basta con saber escribir para llevar un cuadernito de notas donde registra su nombre y la fecha, el nombre de las cosas nuevas que observa junto con descripciones particulares y breves, números con cierto azar que le sirven de referencia y en ocasiones utiliza los reversos de las hojas para dibujar. Alguna vez me dijo que había escrito unos mensajes en las líneas de la carretera. Cristina habla una lengua extraña, no sabe dónde la aprendió, no se acuerda, sólo la sabe, sólo habla evocando un rezo armónico, casi un canto, desconocido. No sé muchas cosas sobre ella, pero en sí misma es lluvia y viento al mismo tiempo, contenido elemental que se pasea en los lugares por donde todos pasan y su andar es diferente que el del resto. Cristina común y corriente, Cristina vacío, Cristina sin sombra, serenísima tormenta.
Un poco más de la mitad de su día lo pasa encerrada en un cuarto pequeño de su casa donde se siente cómoda, -eso dice-. Se sienta a esperar en la cama, ve a su hija, le toca el cabello como si no lo hiciera porque no presta atención, su mirada está lejos, la ve jugar pero no juega con ella, sólo la ve, espera, quisiera poder decir alguna broma pero cae en un vacío que le recuerda la colcha azul de lana donde está posada, su espera no es para juguetear, es para obedecer sin tregua.
Hasta hace cuatro años, Cristina siempre quiso dedicarse a las investigaciones sobre la vida marina, las pocas veces que sale de su cuarto acostumbra caminar durante horas en las montañas observando las piedras fosilizadas y luego se da a la tarea de escribir complejas reflexiones sobre ellas. Piensa en ciencia, también en Jacques Cousteau. Desdobla sus pasiones imaginando algas marinas y millones de especies de peces que posiblemente son parientes de las familias de anfibios provenientes de las Islas Canarias. Fantasea haber estudiado en la Universidad de La Laguna y que durante poco más de tres años estuvo dedicada al estudio de los crustáceos y los calamares. Piensa en la posibilidad de respirar bajo el agua con un velo transparente que asemeje al de las mantarrayas madres. Cuando Cristina habla lo hace en tercera persona, crea un mundo aparte.
Incontenible, tratando de entender con paciencia su soledad, convive con las demás mujeres del pueblo que se entretienen hablando de las vidas ajenas, su intimidad con lo difícil le ha permitido conciliar con ambos mundos. Trata de mostrarse con palabras pero recibe en su cuerpo más de lo que puede traducir del mundo, de la belleza. La belleza insoportable –como ella la nombra-, el mundo de la belleza, lo irónico, capaz de elevar las realidades crudas a la contradicción, esas son las cosas que a ella en verdad le interesan. Pero ahora está absorta en una habitación poco iluminada, entregada a una espera irreductible. Cristina no conoce los bandoneones ni las cosas que con cierta razón piensan los catalanes: eso que de las lágrimas que hacen que gire el mundo vamos entrando a la vida. A veces llora y mientras camina en las carreteras se va encontrando con los pordioseros que rondan en sus libertades. La miseria es tan amplia en el mundo, tan nostálgica, que alcanza un grado de amabilidad sutil, enamora con enorme culpa y ella lo entiende mejor que muchos. Su pena es altamente ácida, fatídica y parece que no está dispuesta a eliminarla de sus días, no tan fácilmente.
Un día airoso de esos que levantan polvaredas, Cristina habló conmigo como si lo hiciera con ella misma, con una fuerza tal que asemejaba a la duda que se cuela en los poros para generar añoranza. Dijo -yo soy quien pega los papelitos con poemas en los espejos, para acordarme de que sólo el tiempo es imprescindible, mi pasar por el recuerdo transcurre solitario y en silencio, yo soy la boca con las alianzas de mis ancestros, donde rayar las cuevas implica un ritual funesto. Sí, las paredes son biblias llenas de historia, son libros dispuestos. Las paredes blancas se exhiben para mí, para que ponga en ellas mis mejores trazos de espera. Así que esperaré siempre, no sé cuánto dure la vida pero si puedo elegir escojo parecerme al animal más longevo, de preferencia que viva en el agua, así, si he de pertenecer a este lugar, seguramente me hallarán en alguna piedra arcaica, con presencia infinita. Cuando llegue la hora a la hora indicada, ese al que espero me verá y sabrá que estoy aquí-. Entonces se inundó el espacio de ella, con un pálido silencio, la tos se fue convirtiendo en insistencia cada vez más sonora, en ruido escandaloso. Los ojos se le llenaron de lágrimas que se desviaban en las comisuras de la sonrisa, sus manos delgadas se tallaban una a otra mostrando ansia. Sacó sus dibujos en hojas sueltas y las regó en el piso como si aquello fuera el mar y estuviera poblando el cuarto de vida. Hubo una sensación acuosa, nos empezamos casi a mojar los pies. Mientras Cristina deshojaba su cuaderno recitaba algunos versos: -Xi makwäni: / Xi makwäni ga möhö, / Xi makwäni, ga möhö. / Ga tsog u h u ya d o ni ne ya thuhu, / Götho nu'ä 'b u i jar ximhöi. / ¡Makwäni ga möhö, / Makwäni ga möhö!-. -De verdad / De verdad nos vamos, / De verdad nos vamos. / Dejamos las flores y los cantos, / Todo lo que existe en la tierra. / ¡De verdad nos vamos, / De verdad nos vamos! 1

1 Poema Nahua en Lengua Otomí. Anónimo.

ENSAYO

Onetti y la prensa española

Es muy enriquecedor, recordar y recuperar, algunas de las respuestas que Juan Carlos Onetti le diera a la prensa española, específicamente la madrileña, durante la presentación de su novela corta, “Cuando entonces”:

MUERTE-VIDA-INOCENCIA

 “Claro que la vida es la muerte de la inocencia. A esta altura de la vida no me quedan creencias que puedan ser eliminadas. No creo en ningún sentido religioso, no creo en masallases. Vivir es una destrucción lenta y cotidiana de la inocencia”.

HENRY JAMES

“Es una historia de amor contada por tres personas, tres testigos. Es la vieja teoría y práctica, de Henry James. El punto de vista. Un hecho cualquiera de la vida no puede ser comprendido, ni expresado totalmente, por un espectador o un testigo. Cada uno lo ve de manera distinta”                                                                                                                                                         
                                        
VIVENCIAS

“En Cuando entonces lo biográfico interviene tal vez de manera inconsciente. A veces hay fragmentos, pedazos de mi experiencia personal, que fatalmente me parece perfecto meterlos en tal lado, y lo hago. En Cuando entonces, hay muchas cosas que yo viví hace años, pero sin mayor significado, no se puede decir que sea biográfica”.

“EN LITERATURA TODO ES AZAR”

Nunca hago nada por principios en literatura todo es azar. A la vieja cuestión de ¿para qué o para quién se escribe? no le encuentro sentido. Ni siquiera escribo para mí, no le veo destino, ni siquiera trabajo pensando en que algo se va a convertir en una novela. Ahora mismo estoy escribiendo una novela o novelón- porque va largo- y ¿cómo hago? Lo hago a fragmentos, pedazos que se me ocurren, que sé que van a encajar un día, pero no tienen ningún orden”.

“ESCRIBIR ES UN PLACER, UN GOCE…”

“El lenguaje oral, los diálogos, forman una unidad en toda novela. Unidad con el texto, no de creación. Creación. Esta palabra ya me tiene harto, y digo harto porque soy un hombre bien educado. ¡Creación! Escribir es un placer, un goce, y en ocasiones lo siento como una obligación para con el clima que yo estoy viviendo cuando escribo una novela, o cuando pienso en ella, que no es todos los días. No le veo sentido a nada”.
                                                

“MONTEVIDEO…”


“Si llego a los 90 años, habré repartido mi vida exactamente en tres ciudades, Montevideo era una aldea convertida en capital, Baires era Europa, era como Europa: antes de los milicos, claro, y Madrid…
¿Qué dónde fui más feliz? respecto a la felicidad me acuerdo de dos versos de Darío: “Dos dioses hay y ellos son ignorancia y olvido”. Yo creo que coincido con eso”.

                        
CUENTISTA- NOVELISTA

“No, yo no veo ninguna separación entre cuentista y novelista, porque hay mundos que están pidiendo ser cuentos y mundos que sólo pueden ser novelas”.


BORGES

“Una vez le dije: Cuando yo dé un golpe de Estado lo voy a meter a usted en la cárcel, y hasta que no escriba una novela no lo largo. El se mató de risa. Para Borges, bien pensado, nunca podría escribir una novela, era un hombre de síntesis”.


LA INTRUSA

“La intrusa podría se una novela. Hace poco sucedieron aquí, en España, los sucesos que Borges cuenta: dos hermanos matan a una mujer que vino a separarlos. Me parece extraordinario. ¿Cómo se le ocurrió a Borges tantos años antes?


GÓMEZ DE LA SERNA

“Leyendo la Automoribundia de Ramón sentí gran admiración y enormes ganas de conocerle, hasta tal punto que salí en la noche, dispuesto a aporrear su puerta. Una insensatez, claro. Pero se me helaron las intenciones al ver en la última página la dedicatoria exultante al general Franco. Ramón, es comprensible, quería regresar a España. Francisco Umbral sostiene que jamás existieron esas líneas, pero no creo que se hicieran ediciones diferentes”.
                                                        

FAULKNER

“Sería lindo conocer a Faulkner, tomar una copa con él. Lo busqué, sabía que vivía en un lugar llamado Menphis. Pregunté por la mansión de los Faulkner y me dijeron que allí no existía. ¡Y es que existen dos Memphis! El estaba en la otra Memphis, y me hubiera mandado a paseo, no hablando yo inglés, pero hubiera sido lindo tomar una copa”

VARGAS LLOSA

“En una ocasión le dije a Vargas Llosa: “Lo que tú haces al escribir como un atleta se entrena, es el amor conyugal; en cambio lo que yo hago cuando me viene el deseo verdadero, eso es el Amor. Apagado con los años. No tengo la fuerza ni el destino de otro tiempo”

Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez
e-mail: wdgpgoro@yahoo.com.mx

ENTREVISTA

a Raúl Bañuelos
por Alberto Neri.


¿De tu punto de vista Hay emoción en la poesía?
Hay diversos tipos de emociones: intelectual como en muerto sin fin, de José Gorostiza.
Afectiva (como en algo sobre la muerte del mayor Sabines, de Jaime Sabines) pero también hay conmoción como lo que causa Piedras del sol de Octavio Paz.

¿Cuáles son tus poetas y poemas favoritos?
A parte de los nombrados a Holderlin, Cesar Vallejo, Vicente Huidobro, Oliverio, Girando, Fernando Pessoa, Morin Sorescu, Garcia Marrez, Borges y Pablo Neruda, Walt Witman, Alejandra Pizarnik.

¿Qué fue lo que te motivo a iniciar este movimiento “de tu trabajo”?
Me mando el director de la facultad de filosofía y letras, Manuel Rodríguez
Lapuente. A coordinar en un taller de poesía. En 1983 y depuse mi necesidad de entregar el servicio lo que mis maestros me regalaron generosamente. Entre ellos: Adalberto Navarro Sánchez. Fernando Carlos Mevia Romero Volker, Séller Jean Tena, Tomas Segovia, etc.

¿Cuales son tus primeras vivencias en Santa Teresita?
Los juegos que jugábamos los niños todas las tardes. No pasaban casi coches éramos la orilla de la cuidad. No estaban afectadas las calles.

¿ Por qué  relacionas Santa Teresita eres poeta de Guadalajara o Santa Teresita?
Digo en broma que nací en Santa Teresita, Jalisco. Era como un pueblo.

¿Qué   es   poesía,  es para ti una experiencia de vida, o una necesidad espiritual?
Las dos cosas. Es además, una vocación muy exigente. Pide una entrega absoluta pero retribuye el cuento por uno.

¿Cuál es tu panorámica en cuanto César Vallejo?
Cesar Vallejo es un ejemplo de la entrega absoluta, al arte de la poesía.
El mismo escribió; la gente vive en la vida y arte fueron lo mismo para él. La altísima calidad de su poesía y su diversidad lo que hacen ser como uno de los grandes poetas que han existido en este mundo.

¿La poesía que haces es una manera de estar en este mundo, Una elección, un compromiso?
Es una elección. Pero primerotas experiencias personales, las gustos y ciertas cualidades lo hacen ver a uno que hay una vocación un “llamado” de la poesía para entregarse. La fidelidad a tal vocación es muy necesaria.
A la poesía le debo la vida, con todo lo que hay en ella de mí, conmigo.

¿Cuál ha sido el aprendizaje de estos años del taller?
El primer aprendizajes el de aquí en Jalisco hay un terreno fertilísimo para las artes en general, y para la poesía en particular. De allí siguen otros: el trabajo constante de frutos, el creer en las cualidades y la potencia de cada quién hace que los asistentes encuentren en propia voz, en propio estilo, sus propias temáticas.
El amor lo justifica todo y lo lleva a su plenitud: sea conforma un zapato una dicotomía y una cita de desalmada ojala que sigamos aprendiendo de todos los momentos.

¿Cuál ha sido tu visión del mundo como tallerista; tu filosofía tu línea a seguir?
Hay que darle campo, gusto y necesidad.
A la gente que comienza a darse cuenta de la maravilla que es y significa crear nuevos mundos(a capricho y cronicidad)
y testimoniales (cronisastos)
Todos tienen el derecho de ser irónicos Mi línea a seguir no se dogmatiza en ningún maestro que sea: lo cortés no quita lo valiente.
Mi línea a seguir no se dogmatiza en ningún maestro que sea:
No corrijo a nadie que critiquen magistralmente. Que su nivel de comparación no sean ellos mismos y si lo sean Rilke, Neruda, Pessoa, Pizarnik, otros.

POESÍA

Una mancha roja, se expande y se derrama en si misma, me come.
La siento abarcarme desde atrás, sus bordes nítidos se oscurecen, su elasticidad permite la perversión del espacio, las personas observan, la indiferencia me aturde, la mía propia me identifica.
En el centro se reflejan con un brillo mortecino y excitante, las muecas de todos aquellos embrutecidos por su global manera de azotar los demonios internos.
Me gusta ver cuando mis ojos desenfocan el objeto disipado, me gusta imaginar los puntos que se rozan fuera de mí, las partículas de cualquier cosa que chocan con la percepción de los rayos magnéticos de mi irracionalidad.
La mancha me come, me contiene y me lleno de ella, la siento expandirse, tan roja y tan roja; estoy a punto de voltear, tengo miedo de no reconocer la luz que choca contra mis colores.
Mi melancolía se contrae dentro de una mancha sangrante de ideas, se me escurre entre los dedos marcándome los pliegues y haciéndome llorar, me mutila los presentes, me refuta el argumento de felicidad.
Los pinceles lánguidos de hembras sacrificadas, la luna y sus montes de Venus, el perro perdido y vagabundo por necesidad, la chamarra reposando olvidada en alguna cafetería, la punta de una uña al final de una mano que sostiene un paraguas negro en un velorio de otoño, una sala acolchada de hollín y maledicencias, mi cabeza rapada de frente a un oratorio.
La mancha sigue ahí, me desmorona y me parte las coyunturas, va dejándome lunares rojos en el plano vacío de la existencia, ladeo la cabeza y reflexiono la caricia del destino, me cierro el abrigo y recorro las callecillas de noche y  en silencio.

Price Bulnes

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Sistema y origen
Se ha movido el sistema.
La interferencia sólo  aceleró el origen,
agotó la posibilidad de mecanismos visibles
y la palabra germina
en los suburbios de la emotividad.

La palabra es pensamiento
enfrascado en un sistema original 
que se proyecta
en mecanismos invisibles.
Alejandro Mitre

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Intentos fallidos
Un hombre fue confundido por su cara de ratón y llevado a una exposición de novedades humanas. Le dieron empleo en un circo y se hizo experto en variedades de quesos. Se fue acostumbrando a su cuerpo lleno de pelo gris, a dormir en lugares pequeños y a dominar el arte de la gesticulación. Un día sintió que su vida era feliz y decidió creer que era un ratón. Cuando se dio cuenta de que le era imposible dejar de hablar, cosa bastante característica de los humanos, se mordió la lengua para ver si conseguía enmudecer pero murió ahogado en su propia trampa.
Elisa Herrera
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Los euros y ella
Tumbada en el sillón, con las manos delgadas, los ojos hundidos y  el cabello enmarañado, parece olvidada, con un hueco en el vientre y un pesar que arrastra diariamente.
Recibe correos, dormita a la espera de que pasen siete horas para estar a la par del alma que ha dejado. Su madre la llama  y eso parece devolverle la respiración y el color de la cara. Afuera la lluvia no para, el viento hace sentir su fuerza. El noticiario informa que noviembre ha tenido veintiséis días de lluvia y que diciembre no será mejor. Recomiendan abrigo y botas de  plástico y ella se pregunta, si los euros valen tanto para padecer la ausencia de su familia, también la de esa persona que le hacía creer que todo valía la pena y que la luna puede ser su madre y entregarle caricias cuando lo necesite cerca. Una gota escapa de sus ojos y se aferra a la  cobija que tiene sobre el cuerpo, la cerveza de ayer ha dejado su huella, el humo ha penetrado su ropa y mañana, mañana tiene que volver a trabajar.
Leticia López García

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Campo de trigo

Ayer caminé por un campo de trigo, 
que el viento mecía
como olas de un mar amarillo
y yo caminaba despacio 
acariciando las briznas con mis manos,
eran tan suaves al tacto...
y yo seguía caminando
mientras el viento acariciaba mi cara 
en medio del campo.
Yo sonreía, era feliz, 
nada delimitaba mi espacio,
en el horizonte azul y amarillo 
sólo volaban los pájaros
y en mi almohada de sueños mullidos
el mundo real se había evaporado...
Ayer caminé por un campo de trigo,
por un instante burlé a mi destino
que hace tiempo me hizo olvidar
mi esencia de luz y de espíritu;
y me volví etérea como el aire
y me quedé en el campo: convertida en trigo.
Patricia K. Olivera


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se disuelve la nube, se di…suel…ve en trizas flecos del vestido trazos blancos
como tiza blanca bandera de la patria celeste
en las márgenes del río se disuelve, pasa a la clandestinidad la nube
dispersa en fragmentos microscópicos que van y van

no se puede tocar la nube, no se toca la disolución pero se siente su látigo su fleco
se percibe en los órganos, raspa la corteza del pan, del pan del día
comunión que se espera del cielo
un maná prometido, todos los días ha de haber, y es prioritario no alentar mezquindades
cada día ha de haber, pero no siempre hay
esa miga, alimentando al mundo
no siempre hay esa solidez de las palabras esa carnadura del silencio que cala en la
                                                                                                                            / textura
y permanece

se di…suel…ve el día, la célula amniótica, la memoria neuronal se disuelve
pasa como una nube ligera que va y va

se hace trizas lo que iba quedando de ese cielo
trizas como tripas hambrientas sin la miga pequeña y saludable
pasa a la clandestinidad lo que ya no alimenta, se tuerce se olvida se deja disolver
pigmentos microscópicos de tiempos que fueron prioritarios

se evade la nube, la memoria del cuerpo, la longitud del rayo, la blancura
somos eso
una evasión de nubes, pan del cielo
una corteza rara y bendecida

Ana Guillot (de Exégesis, inédito)

MUSICA


Caifanes en su paso por Querétaro

25 de octubre de 2011


Franco de Vita en Querétaro
Y te pienso


VIDEOS

Saray Pavon, lectura de poemas




Gerardo Arana, en la presentación del libro Bulgaría Mexicali.



LIBROS


Algunas recomendaciones
Género: Poesía

En Plexo de Luis Alberto Arellano es posible percibir la evolución del estilo de su autor. Dividido en dos secciones: la primera de ellas - “Mundo lento” -  integra poemas discursivos, de tono cotidiano y confesional; poco a poco la escritura comienza a enrarecerse, a volverse más compleja y experimental. Ya en la sección de “Plexo”, consciente  de una serie de recursos que pone de manifiesto en los poemas, Arellano investiga la elasticidad de la prosodia, la intromisión de elementos ajenos al universo poético, el quiebre de ritmo o la polifonía discursiva. (Comentario de la contraportada)




Bulgaria Mexicali  surge de una lectura búlgara que se llama “Septiembre”  de Geo Milev y “La suave patria” de Ramón López Velarde.  Empecé a encontrar una serie de claves y pistas entre un poema y otro. Milev muere a unos pocos años de la muerte de López Velarde y  la publicación de ambos poemas tienen dos años de diferencia.
En el poema de López Velarde, se ve a la patria como una mujer exuberante. El de Geo Miller, es la denigración de la patria. Al momento de sumar las fuerzas a través de elementos simbólicos nace el poemario Bulgaria Mexicali. Es un poemario extremadamente marxista, emulando los discursos de otra época.
Es un poemario en el cual a través de un ejercicio visual y una serie de planteamientos sonoros se logra una determinada unidad de sentidos  que funciona como puente entre los contextos históricos de  Bulgaria y México. (Gerardo Arana)


Para leer
Edgar Alan Poe - Cuentos

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