UN POCO DE:
Isabel Gómez
Por Romina Cazón
María Isabel Gómez Cabrera es el nombre
completo de la escritora, fotógrafa y
artista gráfica de nacionalidad
venezolana. Para muchos es simplemente Isabel, como la conozco yo desde el 2008
cuando ella leía a voz viva sus cuentos
en el Maratón de escritores,
organizado por el Seminario de Creación Literaria.
Isabel quien nació en 1980 radica en Querétaro y desde este lugar nos
concede el honor de tenerla en El humo.
¿Cómo
se considera Isabel Gómez Cabrera?
Me considero una persona
llena de defectos. Aceptarme así me ha quitado algún peso de encima porque me
ha dado tranquilidad y creo que eso es positivo. También me ha permitido pensar
sobre la tibieza: No soy una lectora asidua de la Biblia pero hace poco
platicaba con unos amigos escritores acerca de una frase que me ha rondado
últimamente (Apocalipsis 3:15–16): “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni
caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio y no
frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” y llegué a la conclusión de que tenía
que meterme más en problemas: publicar un artículo irreverente, hacer una
pintura obscena, reconciliarme con la poesía y escribir un poema, entre otras
cosas. El mundo actual amerita que escojamos una temperatura extrema y nos
hagamos cargo de los asuntos que consideramos ajenos. Por lo pronto, termino el
año siendo una persona más satisfecha con lo que tengo y con lo que quiero.
Defectos, condición inherente al
ser humano, pero también virtudes
porque constantemente hace aportaciones al mundo desde su sensibilidad: adora
el mundo como es mientras no perjudique
y también lo repudia porque los conceptos que
existen no se acomodan con
lo que ella trae a cuestas desde
Valencia. Muchas veces utiliza el facebook para protestar el sistema político-social
vigente como una manera de no abandonar (se)(nos).
¿Cómo
sientes la experiencia de vivir en Querétaro?
Mi esposo es queretano y
me ha facilitado la experiencia de vivir aquí. Tengo la suerte de contar con
unos suegros excepcionales y una familia muy bondadosa. Con respecto a
Querétaro, vengo de una ciudad parecida, así que ha sido como regresar a casa
después de haber vivido seis años en Caracas; me ha obligado a poner los pies
en la tierra y a tomar dimensiones.
Por supuesto que
Querétaro ha cambiado desde que llegué en 2004. Sigue siendo una ciudad hermosa
y tranquila pero ahora es mucho más cosmopolita.
La mirada que emerge de sus ojos claros incita a la armonía, eso
mismo nos muestra al dejarse conocer. Es una mujer peculiar de palabras amistosas, con recuerdos
que le palpitan aún, con un Querétaro casi suyo y digo casi, porque una es
extranjera, una es de otra parte, tal como lo manifestó en 1971 Alejandra Pizarnik. Sin embargo Isabel sabe vivir en esta tierra
porque existe aquí una extensión de
su propio ser, pero con otro nombre: Alejandro, al que ella llama
en todos sus días.
¿Desde
tu lugar como narradora cómo percibes la narrativa en la ciudad?
Es una pregunta difícil porque Querétaro es un territorio donde se siente más el peso de la poesía y la dramaturgia. Hay muy buenos narradores pero no un movimiento que se identifique como propio de Querétaro. Ocurre todo lo contrario con la poesía, que es más publicada y más leída; y el teatro, que es obvia su ventaja (además hay excelente compañías de teatro en Querétaro).
Yo no sé qué es lo que
sucede exactamente con el gremio de los narradores. No sé si el peso histórico
de los mitos y leyendas queretanas, opacan la narrativa de ficción. Como he
dicho, hay narradores muy buenos en Querétaro. Sin embargo, ha habido una
efervescencia de autores que buscan los medios independientes para ser leídos y
que no padecen la tibieza de la que he hablado. He leído algunos cuentos y
ensayos que me sorprenden gratamente.
Isabel ha intervenido en la edición, diagramación o publicación de
revistas literarias como la Revista Cultural Trastiempo (1998-1999), Kalathos (2002), LookandClick (2002-2003)
en Caracas; MOMBAÇA (2006-2007) en Salamanca y del Boletín Literario
El Bozal en Querétaro. Desde la misma fecha ha participado en eventos
literarios como Recital de poesía Voces del fin de milenio, I
encuentro de jóvenes poetas y narradores y Diálogo poético Tres
miradas en torno a la poesía contemporánea venezolana (1998), Lectura
de textos poéticos escritos por mujeres (1999) en Venezuela y II
Maratón Literario de Verano (2008).
¿Qué
libro queretano de narrativa te ha gustado?
Esta es otra pregunta difícil. Desconozco la mayoría de los libros de narrativa queretana y si nombro a los autores que he leído, son los que aparecen continuamente en las revistas de cultura y en los periódicos del estado. El último libro que tuve en mis manos fue Héroes inconclusos de Gabriel Vega Real y quedó inconclusa mi lectura porque lo regalé a un alumno que quedó fascinado con la presentación.
De lo que sí puedo hablar
con mayor conocimiento es de los textos provenientes de Internet. En Ciudad Q,
aparece un fragmento de un texto de Osvaldo Fernández que no me convence mucho;
sin embargo, encuentran unos excelentes cuentos en su libro Muerte en las
alturas y otros relatos. La Revista El Humo es otro buen indicador de lo que se
está haciendo en el estado. Es un banco de textos importantes que merece ser
revisado con conciencia. De manera impresa, sé que la editorial Herring
Publishers sacó recientemente una colección de cuadernillos literarios que hay
que leer porque es parte de esta generación de jóvenes autores que harán la
diferencia cuando se vea en retrospectiva la narrativa queretana.
Con Gabriel Vega Real publicó una selección de cuentos llamada El Bozal II (2007) y con él tiene una amistad
entrañable, como si fuera de toda una vida. Ambos cuando se saludan al verse,
recurren al abrazo, a la mirada tierna y a la sonrisa más pura. Eso es
exactamente lo que se vio en la presentación de la novela de Vega Real.
¿Cómo es tu relación con el ambiente literario?
Llevo casi cuatro años desaparecida del ambiente literario de Querétaro. Después del fracaso de El Bozal y de algunos desacuerdos, decidí dedicarme a la docencia. Tomar distancia me ayudó a retomar los proyectos literarios con más ímpetu y ahora que he regresado tímidamente (no tibiamente) a los talleres, a las presentaciones de libros, a algunos eventos callejeros puedo relacionarme de nuevo con el medio sin necesidad de formar parte de un grupo o tomar partido. He aprovechado la invitación a participar en talleres del seminario de Creación Literaria, he sido invitada a presentar libros y me he dedicado a escribir, que a fin de cuentas, es lo que importa.
Actualmente imparte el Diplomado de Formación
para Profesores de Español como Lengua Extranjera en International House. Dice que está apartada de los medios,
aunque siempre informada, está al corriente
de lo que pasa en Querétaro, y de vez en cuando aparece fugazmente para más
tarde meterse al lugar que le da vida a la narrativa y no sólo eso, también al
arte gráfico. Una verdadera muestra de ello, es el siguiente dibujo:
¿Háblanos
de tu vida como escritora venezolana en Querétaro? ¿Qué haces en la actualidad?
Tus proyectos, etc...
Hace unos años comencé a
escribir una novela. Hace unos meses me di cuenta de que se trataba de dos
tramas y carezco de la experiencia para trabajarlas juntas. Ahora estoy
desarrollando aparte una de las tramas. Me queda decidir el final y pulir lo
que llevo.
Para mí es muy importante
no olvidar mis referentes. Crecí en el mar, en un clima tropical, rodeado de
verde. El agua es un elemento recurrente en mis textos y mis oraciones reflejan
esa abundancia de elementos naturales: Suelo usar oraciones muy largas y cargadas
de imágenes. Todavía no he logrado capturar la esencia del semidesierto y ése
es uno de mis retos. Por ejemplo, una de las tramas de la novela fallida
ocurría en Valparaíso y Caracas. La que estoy desarrollando ocurre en Querétaro
y Veracruz. Me es más difícil esta última porque tengo que sentarme a estudiar
para no escribir tonterías pero tampoco quiero soltar mis referentes porque
revivo algunos episodios de mi vida que me son gratos. Por eso escogí Veracruz.
En la actualidad estoy
impartiendo el Diplomado de Formación para Profesores de Español como Lengua
Extranjera y es un proyecto del que estoy totalmente enamorada.
También he retomado el
dibujo y la fotografía como medios de expresión. Son aspectos de mi vida que no
pienso dejar de lado porque nutren el proceso creativo. De las imágenes que
presento en esta entrega, uno está realizado con la técnica de agua fuerte y el
otro es un dibujo a lápiz. Las fotografías que muestro fueron tomadas en
Venezuela y espero pronto tener una colección que pertenezca a México.
Son muchas mujeres, muchas facetas para un nombre: Isabel,
además de tener el lado artístico
notorio, es una mujer que gusta de los gatos, de la naturaleza, de los buenos
momentos y de los buenos amigos.
La fotografía habla por sí
sola de lo que Isabel rescata: la cotidianeidad.
Así
escribe Isabel
Álter ego
Tea mira la televisión. Se ha quedado
sola en casa y pierde la noche cazando escenas eróticas. Busca un cuerpo con el
cual comparar el suyo. Nada le llama la atención. Si no pestañeara parecería
una muñeca de porcelana. En los comerciales aprieta los ojos con fuerza. El
sueño a veces arremete contra su capricho. Cambia de canal como cambia de
rostros: El perfil de Tea iluminado por la pantalla se articula en ángulos que
aparecen y desaparecen. Un juego de múltiples y posibles Teas. Los párpados arrugados
se extienden convirtiéndose en grandes ojos de puma; sus muecas espontáneas
contraen el ceño, levantan la nariz aguileña que se endereza con las sombras y
vuelve a su tosquedad con las luces. La delgadez de Tea reclama menos huesos y
tensa la pijama sobre sus hombros. Sobre las piernas cruzadas, los brazos
terminan en unas manos grandes que sostienen el control remoto. Tea es
demasiado pequeña para esas manos, y lo sabe. Su rostro está sumergido en el
resplandor; con cada destello despiertan nuevas facciones en ella, maliciosas,
dulces o inexpresivas. Si no pestañeara parecería un maniquí de cera. Con cada
mudanza de luz, una Tea diferente.
Tea cambia los canales. Los cuerpos de
las mujeres de la televisión se superponen entre sí creando un modelo aceptable
de lo que quisiera que fuera su cuerpo. Tea se visualiza mentalmente y, una vez
más, se aborrece. Cierra los ojos y se imagina siendo otra. Quiere tener otro
cuerpo. Desea que…
El corazón late con tanta fuerza que
sólo la pijama lo sostiene de caerse al piso. ¿Unas manos sobre las suyas? Si
está sola. Abre los ojos desorientada y se ve a sí misma, reflejada como en un
espejo. Las dos muchachas con el cabello recogido se disponen, en acciones
idénticas pero opuestas, a esculcarse, a revelar y absorber los matices de sus
pasiones. La Tea original desborda caricias en la cara de la Tea copia y esta
le devuelve espasmos y gemidos en cada roce. Tea copia sostiene en alto las
piernas de Tea original, mientras observa su sexo abierto igual al suyo. Cambian,
y Tea original sostiene a Tea copia por la espalda mientras ésta se recuesta en
su regazo y le muestra su pecho hinchado de aire, pero vacío. No hay nada que
lata entre sus huesos. Tea copia observa las delgadas pantorrillas de ambas y
piensa en todas las imperfecciones reunidas en este pequeño ser. Tea embelesada
le besa el cuello desde atrás, le suelta el cabello, le pasa la mano grande por
la cabeza, baja por la espalda y llega hasta su estómago. Tea copia ve en su
barriga años de tedio, y voltea a enfrentar a la otra Tea, incapaz de revertir
el desdén del tiempo y mejorar su figura. Tea original espera un beso con los
labios ansiosos, aguanta la respiración y se esmera en caricias mientras su
pulso crece junto con su admiración hacia Tea copia. Lo que es tibio en una, es
hielo en la otra. Tea copia se detiene a pensar. Sus grandes manos siguen la
decisión y le tapa la boca a Tea original quien gime.
Antes de que llegue alguien a la casa,
arrastra el cuerpo hasta el patio. Se vale de sus grandes manos y su tenacidad
para escarbar muy hondo en la tierra. Se deshace del pequeño obstáculo dentro
de una bolsa. Tea copia no se compara, se admira a sí misma.
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NARRATIVA
Por los siglos de los
siglos.
Todos los domingos íbamos a misa de
doce. El calor insoportable dentro del
auto me ponía de mal humor. Nos
hacinábamos en un Renault diez viejísimo, pero antes de subirnos, teníamos que
poner unos trapos encima de los asientos de vinilo paro no quemarnos el
trasero. Éramos tantos que todo el
camino nos encajábamos codos y rodillas. Mi madre nos llevaba a una iglesia en donde
el sacerdote era un viejito senil; se le olvidaba que ya había leído el Evangelio
y lo repetía dos veces. Pero a ella no le importaba pues era una mojigata de
primera, en absoluto como las otras mamás.
Las mamás de mis amiguitas de la escuela
me recordaban a Jane Fonda cuando salió en la película Xanadú: se ponían
unos vestidos pegaditos al cuerpo, con un cinturón grueso y la faldita a medio
muslo. Nunca preguntaban si ya me había
confesado ni cosas embarazosas por el estilo.
Mi madre, en cambio, era gorda y siempre usaba unas faldas largas,
amplias hasta la rodilla, y unos zapatos gruesos horribles porque se le
hinchaban mucho los pies. A mis
amigas les hablaba de mis calificaciones
y siempre les preguntaba si sus padres se habían casado por la iglesia. Se peinaba como las sufridas de las películas
de Pedro Infante y se ponía un velo sobre la cabeza para escuchar misa, ¡eso ya
ni se usaba!
Cuando terminaba la ceremonia nos
obligaba, a los más pequeños, a que nos quedáramos un rato más y rezáramos un
interminable Rosario. El primer misterio,
o como se llame, era el más torturante de todos, como el primer ensayo de la
declamación para el día de las madres. Todo el tiempo pensaba "Ay, por
favor, por favor, que se acabe el mundo en este instante". Mi madre empezaba: "Dios te salve María,
llena eres de gracia...". Antes de
decir la respuestilla era tanta mi negación que hasta la garganta me dolía. Pero
a la tercera o cuarta cantaleta mi cerebro ya se había desconectado de mi
boca. Me imaginaba estar en uno de mis
programas favoritos. Cuando Ultra Seven ganaba, yo me besaba con Jiro, el niño
que siempre lo acompañaba en sus aventuras.
Al sexto o séptimo estribillo del
consabido misterio, yo ya era la Señorita Cometa y estaba resolviendo un
problema muy importante y, como en todos los episodios, rompía un poco las
reglas. Cuando terminábamos de rezar
volvía de mi dulce sueño a una realidad donde mi madre nos tomaba de la mano a
cada uno, nos jaloneaba hasta el altar y nos hacía persignarnos de rodillas
frente al Sagrado Corazón. Salir por fin
a la calle era como soltar esa pedorrera que te aguantas por un siglo cuando
hay visitas. Luego, en el camino a la casa, se ponía a hablar con mi papá sobre
mí y todos mis hermanos o sobre cada uno, o de dos en dos, según fuera el
pecado. Se quejaba de nuestras travesuras y nos acusaba como si no estuviéramos
ahí.
Los Rosarios terminaron por fin en
mi adolescencia, cuando los exámenes de la preparatoria se convirtieron en un
buen pretexto para no ir a misa. Está de más decir que sólo me acuerdo de mi
religión cuando lleno un formulario. Ahora daré un salto cuántico para volver a la iglesia.
Lo hago por consideración a mi padre; es el aniversario luctuoso de la
vieja. Están todos mis hermanos, mis sobrinos, y los tíos que aún me quedan. Mis
hijos de ocho y nueve años están en la primera fila. Yo los miro de lejos, con la cabecita
recostada en los brazos del abuelo.
Escuchan atentos al Padre que da el servicio en honor a Luz, abnegada
madre y esposa. Mis fantasías con Ultra Seven y la Señorita Cometa ya no me
rescatan de la iglesia y todo su aburrimiento apestoso a incienso. Mis lágrimas están a punto y siento la mirada
compasiva de mis hermanos; seguro creen que la extraño. No me doy cuenta que la ceremonia ha
terminado hasta que mis hijos me toman de las manos. Es hora de la hipocresía: llevarle flores a
la muerta. Me quedo quieta pero la
procesión de parientes nos arrastra hacia las criptas. Pienso en dejarlos ahí, huir, que nadie se dé
cuenta. La voz de mi hija me sorprende: "Mami, te quiero contar que desde
el año pasado, todos los domingos que tú te vas al cine con papi, mi abuelo nos
trae a misa y al final, cuando todos se han ido, nos cuenta de cuando eras
niña, de cómo rezabas con mi abue, con tanta devoción que a veces quería llorar
del encanto. Por eso me aprendí cómo se
contesta cuando rezas el santo Rosario.
Escucha mami, después que el abuelo dice Dios te salve María y todo lo
demás, yo contesto: Santa María, madre de Dios…”.
Paloma Guzmán
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ENSAYO
FERNÁN SILVA VALDÉS, POETA
DE DOS ORILLAS
El
escritor uruguayo Fernán Silva Valdés (Montevideo 1887- 1975) fue el padre de
la corriente literaria denominada nativista. Aunque es necesario reconocer que
su primer libro de versos que llevó como título Ánfora de barro y que viera la
luz en 1913, está inmerso dentro de la corriente modernista; un poemario
posterior denominado Agua del Tiempo (1921) será un emblema de dicha corriente
en la poesía uruguaya.
Sus siguientes poemarios, Poemas nativos (1925), Intemperie (1930), Romances chúcaros (1933) y Romancero del Sur estarán inmersos dentro de la corriente nativista. Su vinculación con los géneros populares fue casi simultánea con el hallazgo del nativismo. Por su incursión en diversos géneros, ha sido considerado uno de los escritores más creativos de las letras Latinoamericanas.
Escribió
prosa y teatro, entre sus obras destacan “Santos Vega”, “Por la gracia de Dios”
y “Barrio Palermo”. En uno de sus múltiples viajes a Buenos Aires conoció al
célebre músico Juan de Dios Filiberto con quien elaborará el tango “Clavel del
aire” que interpretará un uruguayo universal, me refiero a Carlos Gardel.

Siguiendo
con su prolífica autoría tanguera, con Matos Rodríguez compondrá “Adíos Argentina”,
que cantará Libertad Lamarque en la película del mismo nombre, como una premonición para la espectacular
actriz y cantante que terminará sus días en México en el año 2000 luego de un
largo autoexilio.
Pero
sin lugar a dudas la gran aportación de Fernán Silva Valdés es darle jerarquía
artística al espíritu criollista haciendo resaltar en parte de su obra los
motivos camperos y del hombre uruguayo. Escribió hasta los últimos días de su
vida, que se apagó el 9 de enero de 1975. Años antes en 1972 fue galardonado
con el Premio Nacional de Literatura de la República Oriental del Uruguay e
integró la Academia Nacional de Letras de su país.
“¿Le
escribo? ¿No le escribo?”
Y
al fin como ve, le escribo. ¿Para que? No sé. Tal vez para decirle que “Agua
del Tiempo” me gusta, me gusta. Mucho. Tal vez para que llegue una carta desde
lejos, de un hombre que usted no conoce y que se sabe bueno. Y que es triste y
que sufre. Y que estaba ayer a la ventana, sin pensamiento, inmóvil, cuando
llegó su libro, en viaje desde hace mucho tiempo. Así es que Ud, Ud, que está
lejos, estuvo ayer, llegó ayer, y descendió a mi casa en medio de este pueblo
feo, que se llama Temuco”.
“Saludo
grande de Pablo Neruda”.
El
famoso actor y locutor uruguayo, Santiago Gómez Cou, desde Barcelona, en 1937
le da a conocer que está realizando la difusión de su obra literaria y le
sorprende que “muchos lo creen argentino”.
Mientras
que la poetisa chilena Gabriela Mistral, primer persona ganadora de un Premio
Nobel para Latinoamérica, en su caso de literatura en 1945, lo trata en sus
cartas de “Querido amigo” y parece que por ese entonces estaba ocupándose de la edición de sus obras en Perú.
También
la poetisa argentina y exponente de la corriente modernista, Alfonsina Storni,
le hacía saber en enero de 1922 que según ella, “los suyos son viriles, nobles,
originales poemas. Muy bella su alma, muy bello su libro, muy madura su
juventud”.
MUJER RIOPLATENSE
Mujer
de estos pagos, marinera de playas dulces,
pescadora
de novios en la red de las pestañas.
Mujer
esbelta y curva
como
la línea de los tangos,
y
que lleva en las caderas
la
pinta de un mundo cercano.
Mujer
de sangre cruzada
venida
de todas las rutas del mundo.
Cocktail
de colores
que
la vida moderna sacude
y
da blanco y celeste.
Mujer
enfocada al futuro,
cariátide
viva para una
arquitectura
racial;
mujer
de los pagos gemelos
que
blanquean en ambas orillas del mar;
el
color de las olas se ha metido en tus ojos,
el
color de tu carne
es
hijo de la arena y el sol;
el
parpadeo de tus pestañas
tiene
a un lucero por entrenador.
Mujer
que ríes y cantas y lloras y sueñas
en
las tierras que moja el gran río pariente del mar;
mujer
despedida al futuro
y
a gran velocidad,
eres
la cariátide viva
para
una arquitectura racial.
Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez
Propiedad de
Administrador
ENTREVISTA
Rafa Medina
Por
Alberto Neri
¿De los
libros que has
escrito, con cuál te identificas?
Existe identificación con cada uno de ellos, lo que
varía tal vez es la resonancia emocional que puedes tener con cada de tus
títulos. Crónicas del Civil es muy
significativo para mí porque fue mi primer libro y fue ideado en gran parte en
una de las camas de ese grandioso hospital, el médico que en un instante pasa a
jugar el papel de enfermo tuvo un gran impacto para mi persona. La cruz de la bestia me resulta entrañable
porque el reto que me impuse de relatar a la Guadalajara histórica a través de
historias y personajes cotidianos tuvo un resultado alentador y buenas
críticas. De Samor y otros lugares cursis es un libro más maduro
que me indicó que temas sencillos, como puede ser el desamor, son inagotables y
siempre atractivos. Y desde luego El
Genético, el Santo y otros alienados sin máscara tiene una trascendencia
personal porque es como un rellano en mi camino literario, reúne de varios textos
de mis primeros libros de relatos y algunos otros que fueron publicados en el
suplemento Tapatío Cultural.
¿Por qué
el título de tu libro “Arma vacía
y otros cuentos para impotentes”?
Porque la impotencia sexual es el eje que une a cada
uno de los relatos que componen el libro. Un tema que desde mi perspectiva
tiene un atractivo literario inigualable y pocas veces tratado. Aunque hay que
reconocer que el tema siempre será un mero pretexto para la creación y lo
verdaderamente trascendente siempre será lo que puedas hacer con él. Sin
embargo creo que este en particular tiene un potencial atractivo donde se puede
mostrar al sujeto-personaje con crudeza y en toda su dimensión humana. Y no
sólo al que la padece, sino todas las personas que la sufren con él. Las
posibles maneras en que se vivencia e intenta negociar con la imposibilidad de
lograr una erección es de lo que trata este libro. Arma vacía me pareció un título atinado por la carga simbólica que
tiene para su temática y porque es el título de uno los relatos principales.
¿Cómo te
sientes con tu nueva casa
editorial Arlequín?
Cómodo y sumamente feliz. Arlequín es uno de los
escasísimos ejemplos de profesionalismo y sobrevivencia editorial. Formar parte
de un catálogo como el de ellos no puede ser más que gratificante. Por otro
lado, una de las cosas que me parecen más atractivas de pertenecer a una
editorial profesional es la posibilidad de tener una distribución más eficaz y
una disponibilidad real de tu libro, situación que es terriblemente complicada
para editoriales más pequeñas
¿De cuántos
personajes estamos hablando
en Arma vacía?
No sé cuantos personajes integran el libro. Son
catorce relatos donde en la inmensa mayoría de casos aparecen dos o tres
personajes por cuento, los que experimentan cada uno muy a su manera una
situación de impotencia. Desde el diabético que siente cómo su vida se derrumba
poco a poco hasta llegar a la disfunción sexual hasta los sujetos que canalizan
ese tipo de situaciones a través de perversiones o violencia. La mujer que lo
vive como una liberación o aquella que lo experimenta como uno de sus peores
martirios. Intenté ofrecer al posible lector una gran cantidad de perspectivas
y tonos emocionales ante situaciones más o menos similares logrando un crisol
que espero sea atractivo y, sobre todo, literariamente eficaz.
¿Cuántos años
han pasado para que llegue
este trabajo nuevo?
Seis años, porque el más reciente El Genético, el Santo y otros alienados sin máscara como te comenté anteriormente fue una compilación. Un
año, seis o diez, no creo que tenga un significado relevante más que para el
autor. Siempre tiene que haber tiempo para detenerte, reflexionar, decidir,
arrepentirte, recular, avanzar, en fin, tomar respiros y decisiones
significativas. Los textos tienen que reposar, darles tiempo y considerar si
verdaderamente deben publicarse o no.
¿Cómo surge
la idea, un concepto
para comenzar a
escribir?
Me supongo que cada escritor, desde el aficionado
hasta el encumbrado, tendrá sus mecanismos, sus motivaciones y sus maneras de
abordar el oficio de la literatura. En mi caso, como psiquiatra, tengo la gran
fortuna de vivir de escuchar historias todos los días, tengo un suministro
inagotable de imágenes y situaciones dramáticas e impensables de la condición
humana que en cualquier momento encienden los misteriosos engranajes de la
creación. Saber escuchar, respetar y entender esas historias en su justa
relación con tu propia historia personal, tus lecturas y tus crisis son, por lo
menos en caso, los ingredientes vitales para comenzar a escribir mis relatos.
¿Qué género
te gustaba leer
de joven?
Lo que estuviera al alcance de mis manos. Provengo de
un hogar donde los libros eran objetos escasos y no indispensables. México a través de los siglos y la Biblia durante mucho tiempo eran los únicos libros disponibles en
mi casa, por lo que fueron recurrentemente visitados por alguien ávido de
lecturas y que no se arrepiente de refugiarse en esas páginas que dejaron una
huella honda en mi espíritu lector. Poco a poco fueron llegando los libros.
Significativos en mi juventud: Gog de
Giovanni Papini y Noticias del imperio
de Fernando del Paso
¿Para Rafael
Medina que debe
de reunir un lector?
Me parece un tanto absurdo ponerle exigencias a un lector,
con que exista es más que suficiente y consolador. Sin él, tú no tienes sentido
como escritor.
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POESÍA
Pájaros de pan
El poema nació pájaro
Y se convierto en alimento del hombre…….
Los
pájaros nacieron del cristal
y
no han podido
salir
de la botella
alzan
el vuelo
y cambian de dirección
en el asfaltado cielo
el
miedo les fue arrancado
solo
hermetismo - furia en sus ojos
Todo
fluye al revés
volar
se les convirtió en sueño
este
aleteo de panzas al vacío
les
rompe el pico
les
rompe el silencio
que
se despluma en palabra
La
botella explota
En
el punto más alto
solo
vértigo
La
muerte los traiciona
los
abandona
en
esta realidad atroz
de
un espacio
nulo y vacío.
El
universo es sabio
pero
los pájaros duran poco
este
universo nunca tiene larga vida
tampoco los poetas
la
música de los pájaros
quiebra
el horizonte
y
entra sin saber
los destellos de la memoria
atiborrada
de fragmentos imitando tiempo
real
pesadilla de vernos infinitos
nada
está aquí,
nada
está allá
El
mundo es una rueda ensortijada
una
isla moribunda
que
se pierde en las astas
el
espanto del recuerdo
aparece
De
dónde vienen
tus aletazos
han
traído la niebla
que
divide el cielo de la tierra
instaurando
fronteras
que
no poseen ciudadanía
nada
es comestible ya
el
amor
es padecer la verdad
pensamiento
imitado
o asimilado
Este
aire cada vez más angosto
atado
a la frontera
que
es el morir
protejo
tu recuerdo
Pájaro
unida
a la verdad y a la mentira
te
desmitifico en tu viaje
altero
esta relación radical
entre
naturaleza y humano
habito
la metáfora
traducción
de mi niñez
antes
de ser tiempo en ausencia
antes
de ser el reflejo actuado de la vida.
Como
me has hallado
en
este viaje que nunca para
si
no estoy
en este sitio.
Piso
con pies de alas
encima
de la sombra
que
me niega
no
existe el vuelo
en
este segundo perdido
que
es la nación del
dudar.
Tras
el disfraz de mi viaje
una
silla metálica
explica
absorta
la
naturaleza- pesada
que
martilla la
compresión
de mi ser
Soy
solo un objeto imaginario
soñando
un vuelo
soñando
una nación
que
me deje andar su arboreidad
que
deje su ser- eidad
para
convertirse en seres como seres
Sólo es eso.
Paula Andrea Gaviria.
Medellín, Colombia.
***********************************
Esto es un saludo al sur
A Daniel Gorosito Pérez
“Las alas cerradas de los ángeles
se inclinan ante las alas abiertas del
papagayo”
INTRIAGO
Ausencia
te
doy el adiós de los patos
un
surco seco que ha dejado el sol
aún
no llueve pero siempre se está se inundando un pueblo
esto
es un saludo al sur
el
mundo es en sur redondo
no
importa dónde estén las monarcas
esa
es la lección que escojo de tu lucidez
no
importa dónde estén las monarcas
las
alas cerradas de los ángeles
se
inclinan ante las alas abiertas del papagayo.
Belli Mario
***********************************
El Rinoceronte Y El Súcubo.
“Penia, estrechada por su
estado de penuria, se propuso tener un hijo de Poros. Fue a acostarse con él y
se hizo madre del Amor.” Platón.
De
entre todos los demonios,
me
tocó de verdugo el de tu ausencia.
Sus
cuernos son la desesperación
que
me embiste colérica.
Sus
ojos de fuego, el dolor de verte
solo
en mis sueños.
Sus
labios, el imperante silencio.
Su
lengua bífida, el sentir la derrota.
Su
sustancia es la ironía
de
saber que fuiste pero ya no vuelves.
El
castigo que me tocó pagar por los besos
es
el tormento del recuerdo,
de
saber que fui parte del cielo
y
ahora vuelo bajo sobre pantanos de hierro.
De
entre todas las torpezas,
cometí
el error de perderte.
La
locura que se vive en el pandemónium
es
similar a los aullidos de lobos,
sabes
bien que te están olfateando
y
se encuentran deseosos de degustar tu carne,
pero
aún no sientes la mordida
y
por eso te duele.
Estás
esperando tu muerte,
como
yo espero tu regreso.
Dicen
que de las peores tragedias
las
víctimas son las que mejores recompensas merecen;
te
juro que he sufrido mucho,
tu
demonio aún no me muerde
y
aunque no aúlla, en verdad que me mira,
sus
ojos son los que me hacen sentir
la
angustia del perpetuo delirio.
No
todo ha sido malo, es cierto,
el
diablo le ha enseñado mucho al joven rinoceronte,
ahora
sabe que para parir sentimientos
es
bueno picarse fuerte las costillas,
conoce
también que de las grandes tristezas
son
los moldes dorados, de elegancia y elocuencia,
los
que vienen a levantar aquello quebrado.
Es
en serio que he pagado demasiado
el
compartir tus sonrisas
y
también es verdadero que ahora
me
siento mejor preparado para tu demencia.
Sé
que este demonio está escombrando el terreno
para
tu regreso,
pues
de entre todas las catástrofes
me
tocó poseer un corazón ardiente.
Estoy
deseoso de tu locura e irreverencia,
pues
de entre todas las ambiciones
anhelo
el volver a enamorarme.
Demonio
del amor hazte presente
y
muerde de una vez por todas mi ser.
Irving Jesús Hernández Carbajal.
************************************
El silbido
del camotero
Irredenta
sobre los brazos
De
una asepxia clínica,
Mi
madre espera su salida.
Nació
de un corazón roto,
Internada
por una semana.
Esperamos
pues,
comiendo
parsimonia.
En
la habitación contigua,
Revienta
la funesta alarma.
Un blanco
rostro, externo y ajeno
Ya
ve su vida sangrar en hilo.
Nuestra
puerta a medias abierta,
Ve
pasar doctores, enfermeras,
Aparatos…
Todos en desesperada carrera.
A lo
lejos, suena un camotero.
Su
silbido no recula, ni retrocede,
Yo
bajo la mirada, niego lo humano.
El
silbato del camotero sonríe,
Ya
las caras vistas por la puerta
Pierden
el color, la firmeza impuesta
Los
aparatos clínicos ruedan por la sala
Suenan
los pugidos de rendida esperanza.
Mi
madre calla. Calla al oír
Sus
laberintos de muerte. Mis tímpanos
Sangran
por un futuro sepelio
Los
dos callamos, silencios ahogados por el camotero.
Aléjate
silbato. Abres estrías de muerte,
Chillas
al hombre en retiro,
Hielas
a mi efímera madre.
Minutos
después, craso silencio,
Pírrico
del cuarto silencio,
Lejanas,
brillan dolores las lágrimas
Junto,
un cuarto callado.
Y
largo, profundo, silba un sepulcral camotero.
Rui Cavera
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