PRESENTACIÓN


make a gif




UN POCO DE:


Isabel Gómez 


Por Romina Cazón


María Isabel Gómez Cabrera es el nombre completo de la escritora, fotógrafa  y artista gráfica  de nacionalidad venezolana. Para muchos es simplemente Isabel, como la conozco yo desde el 2008 cuando ella leía a voz viva sus cuentos  en el  Maratón de escritores, organizado por el Seminario de Creación Literaria. 
Isabel quien nació en 1980  radica en Querétaro y desde este lugar nos concede el honor de tenerla en El humo.

¿Cómo se considera Isabel Gómez Cabrera?

Me considero una persona llena de defectos. Aceptarme así me ha quitado algún peso de encima porque me ha dado tranquilidad y creo que eso es positivo. También me ha permitido pensar sobre la tibieza: No soy una lectora asidua de la Biblia pero hace poco platicaba con unos amigos escritores acerca de una frase que me ha rondado últimamente (Apocalipsis 3:15–16): “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” y llegué a la conclusión de que tenía que meterme más en problemas: publicar un artículo irreverente, hacer una pintura obscena, reconciliarme con la poesía y escribir un poema, entre otras cosas. El mundo actual amerita que escojamos una temperatura extrema y nos hagamos cargo de los asuntos que consideramos ajenos. Por lo pronto, termino el año siendo una persona más satisfecha con lo que tengo y con lo que quiero.

Defectos, condición inherente al  ser humano,  pero también virtudes porque constantemente hace aportaciones al mundo desde su sensibilidad: adora el  mundo como es mientras no perjudique y también lo repudia porque los conceptos que  existen no  se acomodan con lo  que ella trae a cuestas desde Valencia. Muchas veces utiliza el facebook para protestar el sistema político-social vigente como una manera de no abandonar (se)(nos).


¿Cómo sientes la experiencia de vivir en Querétaro?

Mi esposo es queretano y me ha facilitado la experiencia de vivir aquí. Tengo la suerte de contar con unos suegros excepcionales y una familia muy bondadosa. Con respecto a Querétaro, vengo de una ciudad parecida, así que ha sido como regresar a casa después de haber vivido seis años en Caracas; me ha obligado a poner los pies en la tierra y a tomar dimensiones.
Por supuesto que Querétaro ha cambiado desde que llegué en 2004. Sigue siendo una ciudad hermosa y tranquila pero ahora es mucho más cosmopolita.

La mirada que emerge de sus ojos claros incita a la armonía, eso mismo nos muestra al dejarse conocer. Es una mujer  peculiar de palabras amistosas, con recuerdos que le palpitan aún, con un Querétaro casi suyo y digo casi, porque una es extranjera,   una es de otra parte,  tal como lo  manifestó  en 1971 Alejandra Pizarnik. Sin  embargo Isabel sabe vivir en esta tierra porque existe aquí  una extensión de su  propio ser, pero  con otro nombre: Alejandro, al que ella llama en todos sus días.

¿Desde tu lugar como narradora cómo percibes la narrativa en la ciudad?

Es una pregunta difícil porque Querétaro es un territorio donde se siente más el peso de la poesía y la dramaturgia. Hay muy buenos narradores pero no un movimiento que se identifique como propio de Querétaro. Ocurre todo lo contrario con la poesía, que es más publicada y más leída; y el teatro, que es obvia su ventaja (además hay excelente compañías de teatro en Querétaro).
Yo no sé qué es lo que sucede exactamente con el gremio de los narradores. No sé si el peso histórico de los mitos y leyendas queretanas, opacan la narrativa de ficción. Como he dicho, hay narradores muy buenos en Querétaro. Sin embargo, ha habido una efervescencia de autores que buscan los medios independientes para ser leídos y que no padecen la tibieza de la que he hablado. He leído algunos cuentos y ensayos que me sorprenden gratamente.


Isabel  ha intervenido  en la edición, diagramación o publicación de revistas literarias como la Revista Cultural Trastiempo (1998-1999), Kalathos (2002), LookandClick (2002-2003) en Caracas; MOMBAÇA (2006-2007) en Salamanca y del Boletín Literario El Bozal en Querétaro. Desde la misma fecha ha participado en eventos literarios como Recital de poesía Voces del fin de milenio, I encuentro de jóvenes poetas y narradores y Diálogo poético Tres miradas en torno a la poesía contemporánea venezolana (1998), Lectura de textos poéticos escritos por mujeres (1999) en Venezuela y II Maratón Literario de Verano (2008).

¿Qué libro queretano de narrativa te ha gustado?

Esta es otra pregunta difícil. Desconozco la mayoría de los libros de narrativa queretana y si nombro a los autores que he leído, son los que aparecen continuamente en las revistas de cultura y en los periódicos del estado. El último libro que tuve en mis manos fue Héroes inconclusos de Gabriel Vega Real y quedó inconclusa mi lectura porque lo regalé a un alumno que quedó fascinado con la presentación.
De lo que sí puedo hablar con mayor conocimiento es de los textos provenientes de Internet. En Ciudad Q, aparece un fragmento de un texto de Osvaldo Fernández que no me convence mucho; sin embargo, encuentran unos excelentes cuentos en su libro Muerte en las alturas y otros relatos. La Revista El Humo es otro buen indicador de lo que se está haciendo en el estado. Es un banco de textos importantes que merece ser revisado con conciencia. De manera impresa, sé que la editorial Herring Publishers sacó recientemente una colección de cuadernillos literarios que hay que leer porque es parte de esta generación de jóvenes autores que harán la diferencia cuando se vea en retrospectiva la narrativa queretana.


Con Gabriel Vega Real publicó  una selección de cuentos llamada El Bozal II (2007) y con él tiene una amistad entrañable, como si fuera de toda una vida. Ambos cuando se saludan al verse, recurren al abrazo, a la mirada tierna y a la sonrisa más pura. Eso es exactamente lo que se vio en la presentación de la novela de Vega Real.

¿Cómo es tu relación con el ambiente literario?

Llevo casi cuatro años desaparecida del ambiente literario de Querétaro. Después del fracaso de El Bozal y de algunos desacuerdos, decidí dedicarme a la docencia. Tomar distancia me ayudó a retomar los proyectos literarios con más ímpetu y ahora que he regresado tímidamente (no tibiamente) a los talleres, a las presentaciones de libros, a algunos eventos callejeros puedo relacionarme de nuevo con el medio sin necesidad de formar parte de un grupo o tomar partido. He aprovechado la invitación a participar en talleres del seminario de Creación Literaria, he sido invitada a presentar libros y me he dedicado a escribir, que a fin de cuentas, es lo que importa.

Actualmente imparte el Diplomado de Formación para Profesores de Español como Lengua Extranjera en International House. Dice que está apartada de los medios, aunque siempre informada, está al corriente  de lo que pasa en Querétaro, y de vez en cuando aparece fugazmente para más tarde meterse al lugar que le da vida a la narrativa y no sólo eso, también al arte gráfico. Una verdadera muestra de ello, es el siguiente dibujo:


¿Háblanos de tu vida como escritora venezolana en Querétaro? ¿Qué haces en la actualidad? Tus proyectos, etc...

Hace unos años comencé a escribir una novela. Hace unos meses me di cuenta de que se trataba de dos tramas y carezco de la experiencia para trabajarlas juntas. Ahora estoy desarrollando aparte una de las tramas. Me queda decidir el final y pulir lo que llevo.
Para mí es muy importante no olvidar mis referentes. Crecí en el mar, en un clima tropical, rodeado de verde. El agua es un elemento recurrente en mis textos y mis oraciones reflejan esa abundancia de elementos naturales: Suelo usar oraciones muy largas y cargadas de imágenes. Todavía no he logrado capturar la esencia del semidesierto y ése es uno de mis retos. Por ejemplo, una de las tramas de la novela fallida ocurría en Valparaíso y Caracas. La que estoy desarrollando ocurre en Querétaro y Veracruz. Me es más difícil esta última porque tengo que sentarme a estudiar para no escribir tonterías pero tampoco quiero soltar mis referentes porque revivo algunos episodios de mi vida que me son gratos. Por eso escogí Veracruz.
En la actualidad estoy impartiendo el Diplomado de Formación para Profesores de Español como Lengua Extranjera y es un proyecto del que estoy totalmente enamorada.
También he retomado el dibujo y la fotografía como medios de expresión. Son aspectos de mi vida que no pienso dejar de lado porque nutren el proceso creativo. De las imágenes que presento en esta entrega, uno está realizado con la técnica de agua fuerte y el otro es un dibujo a lápiz. Las fotografías que muestro fueron tomadas en Venezuela y espero pronto tener una colección que pertenezca a México.

Son muchas mujeres, muchas facetas para un nombre: Isabel, además  de tener el lado artístico notorio, es una mujer que gusta de los gatos, de la naturaleza, de los buenos momentos y de los buenos amigos.
La fotografía  habla por sí sola de lo que Isabel rescata: la cotidianeidad.





Así escribe Isabel

Álter ego

Tea mira la televisión. Se ha quedado sola en casa y pierde la noche cazando escenas eróticas. Busca un cuerpo con el cual comparar el suyo. Nada le llama la atención. Si no pestañeara parecería una muñeca de porcelana. En los comerciales aprieta los ojos con fuerza. El sueño a veces arremete contra su capricho. Cambia de canal como cambia de rostros: El perfil de Tea iluminado por la pantalla se articula en ángulos que aparecen y desaparecen. Un juego de múltiples y posibles Teas. Los párpados arrugados se extienden convirtiéndose en grandes ojos de puma; sus muecas espontáneas contraen el ceño, levantan la nariz aguileña que se endereza con las sombras y vuelve a su tosquedad con las luces. La delgadez de Tea reclama menos huesos y tensa la pijama sobre sus hombros. Sobre las piernas cruzadas, los brazos terminan en unas manos grandes que sostienen el control remoto. Tea es demasiado pequeña para esas manos, y lo sabe. Su rostro está sumergido en el resplandor; con cada destello despiertan nuevas facciones en ella, maliciosas, dulces o inexpresivas. Si no pestañeara parecería un maniquí de cera. Con cada mudanza de luz, una Tea diferente.
Tea cambia los canales. Los cuerpos de las mujeres de la televisión se superponen entre sí creando un modelo aceptable de lo que quisiera que fuera su cuerpo. Tea se visualiza mentalmente y, una vez más, se aborrece. Cierra los ojos y se imagina siendo otra. Quiere tener otro cuerpo. Desea que…
El corazón late con tanta fuerza que sólo la pijama lo sostiene de caerse al piso. ¿Unas manos sobre las suyas? Si está sola. Abre los ojos desorientada y se ve a sí misma, reflejada como en un espejo. Las dos muchachas con el cabello recogido se disponen, en acciones idénticas pero opuestas, a esculcarse, a revelar y absorber los matices de sus pasiones. La Tea original desborda caricias en la cara de la Tea copia y esta le devuelve espasmos y gemidos en cada roce. Tea copia sostiene en alto las piernas de Tea original, mientras observa su sexo abierto igual al suyo. Cambian, y Tea original sostiene a Tea copia por la espalda mientras ésta se recuesta en su regazo y le muestra su pecho hinchado de aire, pero vacío. No hay nada que lata entre sus huesos. Tea copia observa las delgadas pantorrillas de ambas y piensa en todas las imperfecciones reunidas en este pequeño ser. Tea embelesada le besa el cuello desde atrás, le suelta el cabello, le pasa la mano grande por la cabeza, baja por la espalda y llega hasta su estómago. Tea copia ve en su barriga años de tedio, y voltea a enfrentar a la otra Tea, incapaz de revertir el desdén del tiempo y mejorar su figura. Tea original espera un beso con los labios ansiosos, aguanta la respiración y se esmera en caricias mientras su pulso crece junto con su admiración hacia Tea copia. Lo que es tibio en una, es hielo en la otra. Tea copia se detiene a pensar. Sus grandes manos siguen la decisión y le tapa la boca a Tea original quien gime.

Antes de que llegue alguien a la casa, arrastra el cuerpo hasta el patio. Se vale de sus grandes manos y su tenacidad para escarbar muy hondo en la tierra. Se deshace del pequeño obstáculo dentro de una bolsa. Tea copia no se compara, se admira a sí misma.


NARRATIVA


Por los siglos de los siglos.
Todos los domingos íbamos a misa de doce.  El calor insoportable dentro del auto me ponía de mal humor.  Nos hacinábamos en un Renault diez viejísimo, pero antes de subirnos, teníamos que poner unos trapos encima de los asientos de vinilo paro no quemarnos el trasero.  Éramos tantos que todo el camino nos encajábamos codos y rodillas. Mi madre nos llevaba a una iglesia en donde el sacerdote era un viejito senil; se le olvidaba que ya había leído el Evangelio y lo repetía dos veces. Pero a ella no le importaba pues era una mojigata de primera, en absoluto como las otras mamás.  Las mamás de mis amiguitas de la escuela  me recordaban a Jane Fonda cuando salió en la película Xanadú: se ponían unos vestidos pegaditos al cuerpo, con un cinturón grueso y la faldita a medio muslo.  Nunca preguntaban si ya me había confesado ni cosas embarazosas por el estilo.  Mi madre, en cambio, era gorda y siempre usaba unas faldas largas, amplias hasta la rodilla, y unos zapatos gruesos horribles porque se le hinchaban mucho los pies.  A mis amigas  les hablaba de mis calificaciones y siempre les preguntaba si sus padres se habían casado por la iglesia.  Se peinaba como las sufridas de las películas de Pedro Infante y se ponía un velo sobre la cabeza para escuchar misa, ¡eso ya ni se usaba!
Cuando terminaba la ceremonia nos obligaba, a los más pequeños, a que nos quedáramos un rato más y rezáramos un interminable Rosario.  El primer misterio, o como se llame, era el más torturante de todos, como el primer ensayo de la declamación para el día de las madres. Todo el tiempo pensaba "Ay, por favor, por favor, que se acabe el mundo en este instante".  Mi madre empezaba: "Dios te salve María, llena eres de gracia...".  Antes de decir la respuestilla era tanta mi negación que hasta la garganta me dolía. Pero a la tercera o cuarta cantaleta mi cerebro ya se había desconectado de mi boca.  Me imaginaba estar en uno de mis programas favoritos. Cuando Ultra Seven ganaba, yo me besaba con Jiro, el niño que siempre lo acompañaba en sus aventuras.   Al sexto o séptimo estribillo del consabido misterio, yo ya era la Señorita Cometa y estaba resolviendo un problema muy importante y, como en todos los episodios, rompía un poco las reglas.  Cuando terminábamos de rezar volvía de mi dulce sueño a una realidad donde mi madre nos tomaba de la mano a cada uno, nos jaloneaba hasta el altar y nos hacía persignarnos de rodillas frente al Sagrado Corazón.  Salir por fin a la calle era como soltar esa pedorrera que te aguantas por un siglo cuando hay visitas. Luego, en el camino a la casa, se ponía a hablar con mi papá sobre mí y todos mis hermanos o sobre cada uno, o de dos en dos, según fuera el pecado. Se quejaba de nuestras travesuras y nos acusaba como si no estuviéramos ahí.
Los Rosarios terminaron por fin en mi adolescencia, cuando los exámenes de la preparatoria se convirtieron en un buen pretexto para no ir a misa. Está de más decir que sólo me acuerdo de mi religión cuando lleno un formulario. Ahora daré un salto cuántico para volver  a la iglesia.  Lo hago por consideración a mi padre; es el aniversario luctuoso de la vieja. Están todos mis hermanos, mis sobrinos, y los tíos que aún me quedan. Mis hijos de ocho y nueve años están en la primera fila.  Yo los miro de lejos, con la cabecita recostada en los brazos del abuelo.  Escuchan atentos al Padre que da el servicio en honor a Luz, abnegada madre y esposa. Mis fantasías con Ultra Seven y la Señorita Cometa ya no me rescatan de la iglesia y todo su aburrimiento apestoso a incienso.  Mis lágrimas están a punto y siento la mirada compasiva de mis hermanos; seguro creen que la extraño.  No me doy cuenta que la ceremonia ha terminado hasta que mis hijos me toman de las manos.  Es hora de la hipocresía: llevarle flores a la muerta.  Me quedo quieta pero la procesión de parientes nos arrastra hacia las criptas.  Pienso en dejarlos ahí, huir, que nadie se dé cuenta. La voz de mi hija me sorprende: "Mami, te quiero contar que desde el año pasado, todos los domingos que tú te vas al cine con papi, mi abuelo nos trae a misa y al final, cuando todos se han ido, nos cuenta de cuando eras niña, de cómo rezabas con mi abue, con tanta devoción que a veces quería llorar del encanto.  Por eso me aprendí cómo se contesta cuando rezas el santo Rosario.  Escucha mami, después que el abuelo dice Dios te salve María y todo lo demás, yo contesto: Santa María, madre de Dios…”.
Paloma Guzmán

ENSAYO


                    FERNÁN SILVA VALDÉS, POETA DE DOS ORILLAS



El escritor uruguayo Fernán Silva Valdés (Montevideo 1887- 1975) fue el padre de la corriente literaria denominada nativista. Aunque es necesario reconocer que su primer libro de versos que llevó como título Ánfora de barro y que viera la luz en 1913, está inmerso dentro de la corriente modernista; un poemario posterior denominado Agua del Tiempo (1921) será un emblema de dicha corriente en la poesía uruguaya.
 
Sus siguientes poemarios, Poemas nativos (1925), Intemperie (1930), Romances chúcaros (1933) y Romancero del Sur estarán inmersos dentro de la corriente nativista. Su vinculación con los géneros populares fue casi simultánea con el hallazgo del nativismo. Por su incursión en diversos géneros, ha sido  considerado uno de los escritores más creativos de las letras Latinoamericanas.

Escribió prosa y teatro, entre sus obras destacan “Santos Vega”, “Por la gracia de Dios” y “Barrio Palermo”. En uno de sus múltiples viajes a Buenos Aires conoció al célebre músico Juan de Dios Filiberto con quien elaborará el tango “Clavel del aire” que interpretará un uruguayo universal, me refiero a Carlos Gardel.
 
Siguiendo con su prolífica autoría tanguera, con Matos Rodríguez compondrá “Adíos Argentina”, que cantará Libertad Lamarque en la película del mismo nombre,  como una premonición para la espectacular actriz y cantante que terminará sus días en México en el año 2000 luego de un largo autoexilio.

Pero sin lugar a dudas la gran aportación de Fernán Silva Valdés es darle jerarquía artística al espíritu criollista haciendo resaltar en parte de su obra los motivos camperos y del hombre uruguayo. Escribió hasta los últimos días de su vida, que se apagó el 9 de enero de 1975. Años antes en 1972 fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura de la República Oriental del Uruguay e integró la Academia Nacional de Letras de su país.

 Su obra trascendió las fronteras del Río de la Plata. Poco después de su fallecimiento, su hijo el arquitecto Fernando Silva Valdés a través del diario montevideano El País dio a conocer parte de la correspondencia del escritor con distintas personalidades. He seleccionado algunos trozos de la misma; en un escrito fechado el 16 de enero, de un año olvidado (no lo menciona), Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura en 1971 escribe:
 
“¿Le escribo? ¿No le escribo?”

Y al fin como ve, le escribo. ¿Para que? No sé. Tal vez para decirle que “Agua del Tiempo” me gusta, me gusta. Mucho. Tal vez para que llegue una carta desde lejos, de un hombre que usted no conoce y que se sabe bueno. Y que es triste y que sufre. Y que estaba ayer a la ventana, sin pensamiento, inmóvil, cuando llegó su libro, en viaje desde hace mucho tiempo. Así es que Ud, Ud, que está lejos, estuvo ayer, llegó ayer, y descendió a mi casa en medio de este pueblo feo, que se llama Temuco”.

 “Quiero leer más cosas suyas, y me hablará de su vida. Yo quería decirle mucho más. Se me ha olvidado ya todo. Y si me escribe, no me conteste, escríbame”.

“Saludo grande de Pablo Neruda”.
 
El famoso actor y locutor uruguayo, Santiago Gómez Cou, desde Barcelona, en 1937 le da a conocer que está realizando la difusión de su obra literaria y le sorprende que “muchos lo creen argentino”.

Mientras que la poetisa chilena Gabriela Mistral, primer persona ganadora de un Premio Nobel para Latinoamérica, en su caso de literatura en 1945, lo trata en sus cartas de “Querido amigo” y parece que por ese entonces estaba ocupándose  de la edición de sus obras en Perú.
 
También la poetisa argentina y exponente de la corriente modernista, Alfonsina Storni, le hacía saber en enero de 1922 que según ella, “los suyos son viriles, nobles, originales poemas. Muy bella su alma, muy bello su libro, muy madura su juventud”.

 Por otra parte el recientemente fallecido escritor argentino Ernesto Sábato quien fuera Premio Cervantes de Literatura; en 1953 refiriéndose a una de sus obras cumbres lo felicita por la puesta en escena de la misma y comenta: “Estoy seguro que ha de haber sido muy emocionante ver la figura de Santos Vega en esta nueva salida de la ficción”.

 Fernán Silva Valdés, fue un poeta de dos orillas, su profusa obra fue generada en ambas márgenes del Río de la Plata y contribuyó a unir más a los pueblos hermanos de Argentina y Uruguay (les llama “pagos gemelos”).  Una muestra de ello la encontramos en “Mujer Rioplatense”.



                                               MUJER RIOPLATENSE



Mujer de estos pagos, marinera de playas dulces,

pescadora de novios en la red de las pestañas.

Mujer esbelta y curva

como la línea de los tangos,

y que lleva en las caderas

la pinta de un mundo cercano.



Mujer de sangre cruzada

venida de todas las rutas del mundo.

Cocktail de colores

que la vida moderna sacude

y da blanco y celeste.



Mujer enfocada al futuro,

cariátide viva para una

arquitectura racial;

mujer de los pagos gemelos

que blanquean en ambas orillas del mar;

el color de las olas se ha metido en tus ojos,

el color de tu carne

es hijo de la arena y el sol;

el parpadeo de tus pestañas

tiene a un lucero por entrenador.



Mujer que ríes y cantas y lloras y sueñas

en las tierras que moja el gran río pariente del mar;

mujer despedida al futuro

y a gran velocidad,

eres la cariátide viva

para una arquitectura racial.



                                                 Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez
                                         

ENTREVISTA

Rafa  Medina

Por Alberto Neri

¿De  los  libros  que  has  escrito,  con  cuál  te  identificas?

Existe identificación con cada uno de ellos, lo que varía tal vez es la resonancia emocional que puedes tener con cada de tus títulos. Crónicas del Civil es muy significativo para mí porque fue mi primer libro y fue ideado en gran parte en una de las camas de ese grandioso hospital, el médico que en un instante pasa a jugar el papel de enfermo tuvo un gran impacto para mi persona.  La cruz de la bestia me resulta entrañable porque el reto que me impuse de relatar a la Guadalajara histórica a través de historias y personajes cotidianos tuvo un resultado alentador y buenas críticas. De Samor y otros lugares cursis es un libro más maduro que me indicó que temas sencillos, como puede ser el desamor, son inagotables y siempre atractivos. Y desde luego El Genético, el Santo y otros alienados sin máscara tiene una trascendencia personal porque es como un rellano en mi camino literario, reúne de varios textos de mis primeros libros de relatos y algunos otros que fueron publicados en el suplemento Tapatío Cultural.     


¿Por  qué  el  título de tu  libro  “Arma  vacía  y otros  cuentos  para impotentes”?

Porque la impotencia sexual es el eje que une a cada uno de los relatos que componen el libro. Un tema que desde mi perspectiva tiene un atractivo literario inigualable y pocas veces tratado. Aunque hay que reconocer que el tema siempre será un mero pretexto para la creación y lo verdaderamente trascendente siempre será lo que puedas hacer con él. Sin embargo creo que este en particular tiene un potencial atractivo donde se puede mostrar al sujeto-personaje con crudeza y en toda su dimensión humana. Y no sólo al que la padece, sino todas las personas que la sufren con él. Las posibles maneras en que se vivencia e intenta negociar con la imposibilidad de lograr una erección es de lo que trata este libro. Arma vacía me pareció un título atinado por la carga simbólica que tiene para su temática y porque es el título de uno los relatos principales.

  
¿Cómo te sientes con tu  nueva  casa  editorial   Arlequín?

Cómodo y sumamente feliz. Arlequín es uno de los escasísimos ejemplos de profesionalismo y sobrevivencia editorial. Formar parte de un catálogo como el de ellos no puede ser más que gratificante. Por otro lado, una de las cosas que me parecen más atractivas de pertenecer a una editorial profesional es la posibilidad de tener una distribución más eficaz y una disponibilidad real de tu libro, situación que es terriblemente complicada para editoriales más pequeñas


¿De   cuántos   personajes  estamos  hablando  en  Arma  vacía?

No sé cuantos personajes integran el libro. Son catorce relatos donde en la inmensa mayoría de casos aparecen dos o tres personajes por cuento, los que experimentan cada uno muy a su manera una situación de impotencia. Desde el diabético que siente cómo su vida se derrumba poco a poco hasta llegar a la disfunción sexual hasta los sujetos que canalizan ese tipo de situaciones a través de perversiones o violencia. La mujer que lo vive como una liberación o aquella que lo experimenta como uno de sus peores martirios. Intenté ofrecer al posible lector una gran cantidad de perspectivas y tonos emocionales ante situaciones más o menos similares logrando un crisol que espero sea atractivo y, sobre todo, literariamente eficaz.


¿Cuántos   años   han pasado  para  que llegue  este   trabajo  nuevo?

Seis años, porque el más reciente El Genético, el Santo y otros alienados sin máscara como te comenté anteriormente fue una compilación. Un año, seis o diez, no creo que tenga un significado relevante más que para el autor. Siempre tiene que haber tiempo para detenerte, reflexionar, decidir, arrepentirte, recular, avanzar, en fin, tomar respiros y decisiones significativas. Los textos tienen que reposar, darles tiempo y considerar si verdaderamente deben publicarse o no.  


¿Cómo  surge  la idea,  un  concepto  para  comenzar  a   escribir?

Me supongo que cada escritor, desde el aficionado hasta el encumbrado, tendrá sus mecanismos, sus motivaciones y sus maneras de abordar el oficio de la literatura. En mi caso, como psiquiatra, tengo la gran fortuna de vivir de escuchar historias todos los días, tengo un suministro inagotable de imágenes y situaciones dramáticas e impensables de la condición humana que en cualquier momento encienden los misteriosos engranajes de la creación. Saber escuchar, respetar y entender esas historias en su justa relación con tu propia historia personal, tus lecturas y tus crisis son, por lo menos en caso, los ingredientes vitales para comenzar a escribir mis relatos.


¿Qué   género  te   gustaba  leer  de  joven?

Lo que estuviera al alcance de mis manos. Provengo de un hogar donde los libros eran objetos escasos y no indispensables. México a través de los siglos y la Biblia durante mucho tiempo eran los únicos libros disponibles en mi casa, por lo que fueron recurrentemente visitados por alguien ávido de lecturas y que no se arrepiente de refugiarse en esas páginas que dejaron una huella honda en mi espíritu lector. Poco a poco fueron llegando los libros. Significativos en mi juventud: Gog de Giovanni Papini y Noticias del imperio de Fernando del Paso

  
¿Para   Rafael  Medina  que  debe  de reunir  un  lector?

Me parece un tanto absurdo ponerle exigencias a un lector, con que exista es más que suficiente y consolador. Sin él, tú no tienes sentido como escritor.




POESÍA

Pájaros de pan

                                       El poema nació pájaro
                                                     Y se convierto en alimento del hombre…….


Los pájaros nacieron del cristal
 y no han podido
salir de la botella
alzan el vuelo 
         y cambian de dirección
      en el asfaltado cielo
el miedo les fue arrancado 
solo hermetismo - furia en sus ojos
Todo fluye al revés
volar se les convirtió en sueño
este aleteo de panzas al vacío
les rompe el pico
les rompe el silencio
que se despluma en palabra 
La botella explota
En el punto más alto 
     solo 
   vértigo
La muerte los traiciona
 los abandona
en esta realidad atroz
de un espacio 
                nulo y vacío.



El universo es sabio
pero los pájaros duran poco
este universo nunca tiene larga vida
                     tampoco los poetas
la música de los pájaros
quiebra el horizonte
y entra sin saber
              los destellos de la memoria
atiborrada de  fragmentos imitando tiempo
real pesadilla de vernos infinitos
nada está aquí, 
nada está allá
El mundo es una rueda ensortijada
una isla moribunda
que se pierde en las astas
el espanto del recuerdo
aparece
                            

De dónde vienen
                           tus aletazos
han traído la niebla
que divide el cielo de la tierra
instaurando fronteras 
que no poseen  ciudadanía
nada es comestible ya
el amor              es padecer la verdad
pensamiento imitado  
o asimilado
Este aire cada vez más angosto
atado a la frontera 
que es el morir
protejo tu recuerdo
Pájaro
unida a la verdad y a la mentira
te desmitifico en tu viaje
altero esta relación radical 
entre naturaleza y humano
 habito la metáfora
traducción de mi niñez
antes de ser tiempo en ausencia
antes de ser el reflejo actuado de la vida.


Como me has hallado 
en este viaje que nunca para
si no estoy
                         en este sitio.
Piso con pies de alas
encima de la sombra
que me niega
no existe el vuelo
en este segundo perdido 
que es la nación del
dudar.
Tras el disfraz de mi viaje
una silla metálica
explica absorta
la naturaleza- pesada
que martilla la 
compresión de mi ser
Soy solo un objeto imaginario
soñando un vuelo
soñando una nación
que me deje andar su arboreidad
que deje su ser- eidad
para convertirse en seres como seres
                                  Sólo es eso.

Paula Andrea Gaviria.
Medellín, Colombia.

***********************************

Esto es un saludo al sur

A Daniel Gorosito Pérez

“Las alas cerradas de los ángeles
se inclinan ante las alas abiertas del papagayo”
INTRIAGO

Ausencia
te doy el adiós de los patos
un surco seco que ha dejado el sol
aún no llueve pero siempre se está se inundando un pueblo
esto es un saludo al sur
el mundo es en sur redondo
no importa dónde estén las monarcas
esa es la lección que escojo de tu lucidez
no importa dónde estén las monarcas
las alas cerradas de los ángeles
se inclinan ante las alas abiertas del papagayo.

Belli Mario

***********************************

El Rinoceronte Y El Súcubo.
“Penia, estrechada por su estado de penuria, se propuso tener un hijo de Poros. Fue a acostarse con él y se hizo madre del Amor.” Platón.
De entre todos los demonios,
me tocó de verdugo el de tu ausencia.
Sus cuernos son la desesperación
que me embiste colérica.
Sus ojos de fuego, el dolor de verte
solo en mis sueños.
Sus labios, el imperante silencio.
Su lengua bífida, el sentir la derrota.
Su sustancia es la ironía
de saber que fuiste pero ya no vuelves.
El castigo que me tocó pagar por los besos
es el tormento del recuerdo,
de saber que fui parte del cielo
y ahora vuelo bajo sobre pantanos de hierro.

De entre todas las torpezas,
cometí el error de perderte.
La locura que se vive en el pandemónium
es similar a los aullidos de lobos,
sabes bien que te están olfateando
y se encuentran deseosos de degustar tu carne,
pero aún no sientes la mordida
y por eso te duele.
Estás esperando tu muerte,
como yo espero tu regreso.

Dicen que de las peores tragedias
las víctimas son las que mejores recompensas merecen;
te juro que he sufrido mucho,
tu demonio aún no me muerde
y aunque no aúlla, en verdad que me mira,
sus ojos son los que me hacen sentir
la angustia del perpetuo delirio.

No todo ha sido malo, es cierto,
el diablo le ha enseñado mucho al joven rinoceronte,
ahora sabe que para parir sentimientos
es bueno picarse fuerte las costillas,
conoce también que de las grandes tristezas
son los moldes dorados, de elegancia y elocuencia,
los que vienen a levantar aquello quebrado.

Es en serio que he pagado demasiado
el compartir tus sonrisas
y también es verdadero que ahora
me siento mejor preparado para tu demencia.
Sé que este demonio está escombrando el terreno
para tu regreso,
pues de entre todas las catástrofes
me tocó poseer un corazón ardiente.
Estoy deseoso de tu locura e irreverencia,
pues de entre todas las ambiciones
anhelo el volver a enamorarme.

Demonio del amor hazte presente
y muerde de una vez por todas mi ser.


Irving Jesús Hernández Carbajal.

************************************

El silbido del camotero

Irredenta sobre los brazos
De una asepxia clínica,
Mi madre espera su salida.
Nació de un corazón roto,
Internada por una semana.
Esperamos pues,
comiendo parsimonia.

En la habitación contigua,
Revienta la funesta alarma.
Un blanco rostro, externo y ajeno
Ya ve su vida sangrar en hilo.

Nuestra puerta a medias abierta,
Ve pasar doctores, enfermeras,
Aparatos… Todos en desesperada carrera.
A lo lejos, suena un camotero.

Su silbido no recula, ni retrocede,
Yo bajo la mirada, niego lo humano.
El silbato del camotero sonríe,

Ya las caras vistas por la puerta
Pierden el color, la firmeza impuesta
Los aparatos clínicos ruedan por la sala
Suenan los pugidos de rendida esperanza.

Mi madre calla. Calla al oír
Sus laberintos de muerte. Mis tímpanos
Sangran por un futuro sepelio
Los dos callamos, silencios ahogados por el camotero.

Aléjate silbato. Abres estrías de muerte,
Chillas al hombre en retiro,
Hielas a mi efímera madre.

Minutos después, craso silencio,
Pírrico del cuarto silencio,
Lejanas, brillan dolores las lágrimas
Junto, un cuarto callado.
Y largo, profundo, silba un sepulcral camotero.

Rui Cavera

IGUANAZUL

IGUANAZUL

Contacto

Envía tu trabajo: texto, imagen video o audio.
rominacazon@revistaelhumo.com
difusion@revistaelhumo.com
Querétaro, México