Complicidad
Por
Queta Navagómez.
Sabe
que espero. Abre la ventana, descorre la cortina, coloca el disco de
Tchaikovsky y al ritmo de la música inicia un baile dulce. Gira y salta con
gracia mientras su amplia falda juega con el aire, dejando ver unas piernas
fuertes y flexibles.
En todo el edificio sólo yo sé que
baila, fue casualidad: la ventana estaba abierta y miré. Ni me escandalicé ni
anduve de chismosa, por eso ante mí se deja llevar por la música, ríe, vira,
torsiona, dobla y extiende el cuerpo joven como si bailara en compañía. De
puntitas, va de un
lado a otro del cuarto
abrazando a un hombre imaginario. Esa es su fantasía. Me da ternura ver
cómo entrecierra los ojos y se deja conducir por alguien a quien no veo.
Aprendí a respetar sus sentimientos a entender que quiere ser mujer total; amar
entre la dulzura y el apasionamiento que crean las notas de un piano.
Por medio del baile se libera,
lanza al aire el secreto que yo atrapo y conservo, al final, me tira besos a dos manos. Conmovida hasta
las lágrimas, le aplaudo mientras cierra
la ventana. Nunca platicamos, si nos llegamos a encontrar en los pasillos me
saluda:
-
¿Cómo está don Manuelito?
Y
yo, siempre contesto:
-
Muy bien, muy bien joven Horacio.
No me lo tomes a mal
César Navagómez.
La minifalda a ti,
palabra que no te queda, de verdad, no
te va. Luces como si pusieras un par de escobas detrás de un trapeador y pues
en lugar de despertar el instinto provocas lástima. En serio; no me lo tomes a
mal. Te lo digo sin rencores y sólo por esa amistad, que a pesar de tantas
cosas conservamos.
Si estuvieras mas
llenita y con las piernas mas torneadas. Bueno, ponle que las tuvieras como las
tienes, ¡pero con otro color!, ese tonito
de pollo cosido que te cargas…, no te favorece en nada.
Y luego tu mal
gusto. ¡Cómo se te ocurre ponerte medias transparente!, si yo fuera tú y
tuviera esas patitas de gallina en apuros, me las ponía bien oscura o de plano
y para no andar exhibiendo esas miserias me
ponía pantalón y punto; digo, una debe de quererse y respetarse… ¿ no crees ?
Oh, no te enojes! Después de todo me
preocupas, porque la verdad ¡qué fachas! Y no, mira, entiendo que no tienes la
culpa: naciste en un rancho mugroso…, y luego te criaste en ese vecindario
horrible de la ciudad perdida a la que te atreves a llamar "colonia",
y pues... el barrio… aunque no lo quieras… se te nota. Sé que haces esfuerzos,
pero te hace falta el caché y la elegancia natural que solamente unas pocas
tenemos.
Tú sabes, una proviene de buena cuna y la
distinción es algo que aunque modestamente quieras ocultar…, pues sencillamente no se puede.
No no, no te estoy
presumiendo ni saco a relucir nuestro asunto con Arturo eh, solamente digo lo
que todo el mundo sabe y pues bueno, las clases sociales ya están establecidas
y a alguuuunaaaaas les tocó ser de las najayotas y punto.
Además ¡cómo crees
que te vas a ver bien de minifalda¡ Pues no en la escuela te decían "la
garza", y cuando salías a Educación Física - con tu short nadando sobre tus
popotes-, ¿no todos
ladraban imitando a un perro hambriento?
No te creas si en
la calle algún pelado te chulea tus míseras piernas, sólo te están choreando y
tu bien idiotota que se los crees. No, si no hablo mal de tí, solamente lo digo
para que te ubiques, para que no me hagas pasar vergüenzas; porque a fin de cuentas tu y yo vamos
juntas para todos lados, ¿ o no?
Lo que si no te
perdono es que me hayas bajado al Arturo, ¡mira
que cambiarme por ti! Ahí sí que mostró el cobre, bien se lo decía ,… - tienes
la carne y te vas
por los pellejos, - que
eres un pen…"
¿Por qué no
aquilatas la gala que está en tus manos y te dejas de andar levantando hilachos
?...
Oh, no te
molestes, pues si eso era lo que yo le decía; pero a los hombres no hay quien
los entienda, yo creo que tienen desarrollado un instinto como de coleccionista,
y por eso les da la onda de andar juntando puras porquerías. Y ya ves, nada más
nos enemistó, luego luego te botó por otra. Claro ¡pues si es lógico, contigo,
con ese cuerpo, no tenía ni que agarrar!
Ya en serio, si insistes en
ponerte la minifalda no esperes que te acompañe, ya me cansé de que toda la
gente, al verte así vestida, comience a cuchichear que somos un par de pinches
maricones descarados.