ALEJANDRO TARRAB

         NAVE


Métete al fondo de la nave

(los pies descalzos contra el metal). No tardes. Enciende las calderas, es tu turno. Siempre ha sido tu turno. La ignición no es roja como te decía, el toque del metal es ahora tus pies. No tardes, no pienses lo de antes: miedo, el instructivo de la nave.
Te espera el polvo, una galería marcada de color, dirigida a ti, dirigiendo hacia ti otras fuerzas, un circo de materia o tal vez el cuerpo: un amigo, no, un cadáver. Lo ves pasar, lo ves dejarte en este viaje, aunque algo queda contigo: polvo, más triza hacia ti, tú mismo. Olvidé el toque de la armada, mi atuendo de embarcación —quizá por un error de números en la cabeza—, pero me empolvé al extremo, ahí donde el talón, y volví a punto para ver las luces: jaina, una nave travestida. La sigues, la dejas ir para juntar. Sílaba, ese nombre imaginario: allá. Con qué paso mueve hacia el sol, el polvo de las nubes brilla.


30 SEGUNDOS SOBRE TOKYO


Grave. Sobre las luces del aire,
aire luz. Con los brazos abiertos, un círculo rojo al frente de la cabeza. La cabeza es el timón, grave, cuando planea. Cae sobre el árbol de las pagodas. ¿Un bonsái? Cae quemado: hoja, árbol. Una niña grita Bonsái, con los ojos cerrados. Su boca, sus manosjuntas queman:
kanji del árbol.


NUESTRAS HORDAS DE ELEFANTES

¿Recordaste algo nuestro, sueño impuro,
o a fuerza de repetirlo diez, cien veces
quedó horadado,
sin posibilidad?

(La niebla de tu sueño dice sí
en la enfermedad, la niebla de mi sueño dice no
en la persecución, la niebla de tu sueño).

pasajes
cómo con esto
reanudar despacio convivir con otros
hacer buena cara
señas que entregue radiante
cómo perpetuar con esto
continuar la saga la traza bonita
practicar el ajedrez la alta dirección
ciencias exactas tenacidad hacia otro sueño
desaparecido de mí cómo te ha ido
cómo con esto que te infecta
emponzoña lo súbito con que podrías
tu ficción de watercolour tu exquisito
patrón de viaje tu diseño de revista
así anotados llevas tu hölder tu adorno
tu cómo y para qué así indelebleirónico
transnacional-inmutable
el tema es provocativo
la invención de otro hombre notablecrónico
reparto de crueldades
sponsors nado con su marca registrada
testamento de animal erudito
desorientado hasta un no ir con esto
cuerpo alma literatura

arcana. un partir largo

salió de sí frágil como la luz media
volvió su presencia obstinada ante el viento veloz era el blanquísimo violentaba siglos de viento sí no hables de tal modo fue un partir largo  desde su tenue coraza arrebató la inmediación en circular encauce —era un arco ese trayecto no podría mentirte— su paso fue una mirada despierta una entrega larga de avispas hundió la tierra de tu pecho no hables larga y terriblemente curva ascendía esbelta amarilla y cruel al principio negra como tu lengua en mi sueño seguí la línea arcana la respiración parpadeaba a media luz como un golpe profundo
rojo
fuera de sí


transfectos. inquiere el amarillo

nos cruzaba el licor de aquitania
por la espira forjada herimos la altura
pisadas vestigian el barro la torre de recolectores
colocamos el alma nuestras larvas líquidas
frases negras diminutos árboles en secuencia
nudos tibios excavados a intervalos

ahí va mi padre ahí el azul de un manto

el viento es la inmaculada de los amarillos
nuestra larva líquida inquiere el amarillo de los santos
el metal de la hiedra me riñe el paladar
invierno tu torso doblado me ahoga los ojos

transfectos. como una pérdida
bebí la honda
(se alinean)
muerde como el tallo

bebí la negra haciatrás
como una pérdida
se escupe la raíz

arde siete siete
parpadea


Alejandro Tarrab (Ciudad de México, 1972). Poeta y ensayista. Ha publicado los siguientes libros: Siete Cantáridas (2001); Centauros (2001); Litane (2006); Degenerativa (Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen, 2009); Caída del búfalo sin nombre. Ensayo sobre el suicidio (2015), y Ensayos malogrados. Resabios sobre la muerte voluntaria (2016). Parte de su obra ha sido traducida  al inglés, al portugués, al francés, al checo y al serbio.


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